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Las distintas caras de la pobreza en México
En México, la pobreza se mide tanto por ingresos como por carencias sociales. Esta medición multidimensional permite leer mejor las distintas formas en las que una persona puede vivir sin acceso a sus derechos económicos y sociales. Entre 2022 y 2024, se observa una reducción general de la pobreza en todas sus definiciones. Un logro, evidentemente, con ciertos matices.
Reporte
| Por Rafael H. Ponce Parra - 13 de agosto de 2025

Imagen: La pobreza se vive diferente en el ámbito urbano y en el ámbito rural. © Foto Rafael Ponce Parra
El 13 de agosto de 2025, el Instituto de Estadística y Geografía (INEGI) publicó las mediciones oficiales de la pobreza multidimensional correspondiente al 2024. Utilizando los datos obtenidos mediante la Encuesta de Ingresos y Gastos de Hogares 2024 (ENIGH 2024) y retomando la metodología descrita en la Ley General de Desarrollo Social, el INEGI estima cuántas personas se encuentran en situación de pobreza, tanto por ingresos como por carencias en ámbitos de educación, acceso a servicios de salud, seguro social, vivienda y alimentación. Es la primera medición publicada por el INEGI desde la desaparición del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), organismo que se encargaba de esta función.
La medición de la pobreza multidimensional permite estimar las distintas formas en la que las personas pueden vivir carencias y situaciones de pobreza. En términos de derechos humanos, permite saber cuántas personas no tienen acceso a uno o más de sus derechos económicos y sociales, como lo es el derecho a la educación, a servicios de salud, a la vivienda adecuada y a la alimentación sana y nutritiva.
¿Qué significa ser pobre en México? El INEGI retoma la metodología elaborada por el CONEVAL. En cuestión de ingresos, la línea de pobreza se calcula en función de dos canastas básicas, una alimentaria y otra no alimentaria, para un periodo mensual. Esto fue de $3,394.71 pesos en el ámbito rural y de $4,718.55 pesos en el ámbito urbano a pesos de julio 2025. Una persona es pobre por ingresos si no le alcanza para comprar estas canastas básicas.
Una persona es pobre por ingresos si no le alcanza para comprar estas canastas básicas. La línea de pobreza extrema se calcula en función de la canasta alimentaria exclusivamente. La línea de pobreza extrema por ingresos (canasta alimentaria) se ubicó en $2,453.34 pesos mensuales en zonas urbanas y $1,856.91 pesos en zonas rurales a pesos de julio 2025. De no tener suficientes ingresos al mes, la persona está en situación de vulnerabilidad por ingresos. Una persona tiene rezago educativo si no ha cursado la educación obligatoria (primaria o secundaria según año de nacimiento) y, dependiendo de su edad, si no asiste a un centro de educación formal. Una persona se encuentra en situación de carencia por acceso a servicios de salud cuando esta no cuenta con adscripción o derecho a recibir servicios médicos por parte del Seguro Popular, alguna institución pública o cuenta con un seguro privado de gastos médicos. Una persona se encuentra en situación de carencia por acceso a seguridad social cuando no cuenta con ello como prestaciones por parte de su empleo, cuando no tiene una contratación voluntaria al régimen obligatorio del IMSS y además no cuenta con un sistema de ahorro para el retiro si es trabajadora no asalariada o independiente, y no recibe una pensión o programa social con el mismo fin de monto mayor al valor promedio de la canasta alimentaria y no es familiar de una persona con acceso a seguridad social. Una persona se encuentra en situación de carencia por calidad y espacio de la vivienda si la vivienda presenta al menos una de las siguientes características: i) el material de los pisos de la vivienda es de tierra, ii) el material del techo de la vivienda es de lámina de cartón o desechos, iii) material de los muros de la vivienda es de embarro o bajareque; de carrizo, bambú o palma; de lámina de cartón, metálica o asbesto; o material de desecho y iv) la razón de personas por cuarto es mayor que 2.5 (hacinamiento). Una persona se encuentra en situación de carencia por acceso a los servicios básicos en la vivienda cuando la persona vive en una vivienda con al menos una de estas características: i) el agua no se obtiene de la red de agua entubada, ii) no cuenta con servicio de drenaje o el desagüe tiene conexión a una tubería que va a dar a un río, lago, mar, barranca o grieta, iii) no dispone de energía eléctrica, y iv) el combustible que se usa para cocinar o calentar los alimentos es leña o carbón, sin chimenea. Una persona se encuentra en situación de carencia por acceso a la alimentación nutritiva y de calidad si su hogar presenta un grado de inseguridad alimentaria moderado o severo, o presenten limitación en el consumo de alimentos. Si la persona tiene al menos una de estas carencias, pero tiene un ingreso mayor al de la línea de pobreza, la persona es vulnerable por carencia social. Si la persona tiene al menos una carencia y tiene un ingreso menor al de la línea de pobreza, esta se encuentra en situación de pobreza. Si su ingreso es menor al de la línea de pobreza extrema, entonces se encuentra en situación de pobreza extrema.
Reducciones en (casi) todas las dimensiones de pobreza
A nivel nacional, la pobreza se redujo entre 2016 y 2024, pasando de 43.2% a 29.6% de la población. Es interesante notar que esta reducción significativa se hace incluso tras el aumento registrado en 2020. En ese año y en plena pandemia de COVID-19, 43.9% de la población se encontraba en situación de pobreza.
No obstante, queda señalar que se observa un aumento en la parte de la población que es vulnerable por carencias. Este pasó de 25.3% en 2016 a 32.3% en 2024. Esto indica que las personas obtienen más ingreso, pero aun así no logran acceder a alguno de los servicios o bienes considerados fundamentales para el bienestar (y que son derechos humanos), como lo son el acceso a la salud, el seguro social o a una alimentación sana y nutritiva. Así, la población con ingreso inferior a las líneas de pobreza por ingresos pasó de 50.8% en 2016 a 35.4% en 2024. La población con ingreso inferior a las líneas de pobreza extrema por ingresos pasó de 14.9% a 9.3% en el mismo periodo.
Cabe también mencionar que, como se esperaba, la reducción de la pobreza extrema no ha sido tan significativa como la de la pobreza moderada (ambas suman para conformar la cifra de población en situación de pobreza). Mientras que la pobreza moderada se redujo de 36.0% a 24.2% entre 2016 y 2024, la pobreza extrema pasó de 7.2% a 5.3% en el mismo periodo. Esto refuerza el argumento sobre la dificultad que enfrentan programas sociales para llegar a las personas más pobres, así como el de la constatación de que estas personas no tienen acceso a empleos formales donde se ha incrementado el salario tras los aumentos al salario mínimo.
La medición de la pobreza permite identificar las carencias sociales que pueden vivir las personas. Estas se dividen en seis rubros: rezago educativo, carencia por acceso a los servicios de salud, carencia por acceso a la seguridad social, carencia por calidad y espacios de la vivienda, carencia por acceso a los servicios básicos en la vivienda, carencia por acceso a la alimentación nutritiva y de calidad.
En México y en 2024, se estima que 18.6% de la población tiene rezago educativo (contra 19.0% en 2018 y 18.5%) y 34.2% tiene carencia por acceso a servicios de salud (contra 16.2% en 2018). Estas son quizás los peores resultados, en los que se estaba mejor en 2016 que ahora. A pesar de esto, en educación, se puede argumentar que se detuvo el deterioro que se observa entre 2016 y 2022. En cambio, los otros rubros observan mejoras a mayor o menor medida. Así, 48.2% de la población tiene carencia por acceso a la seguridad social (con una tendencia a la baja desde 2016, cuando 54.1% vivían en esta situación), 7.9% tiene carencia por calidad y espacios de la vivienda (contra 12.0% en 2016), 14.1% tiene carencia por acceso a los servicios básicos en la vivienda (contra 19.6% en 2018), y 14.4% tiene carencia por acceso a la alimentación nutritiva y de calidad (contra 22.2% en 2018 y 22.5% en 2020).
Diferencias entre entidades federativas y el clivaje urbano-rural
Un enfoque sobre la Ciudad de México permite observar tendencias similares a lo que se observa en el conjunto de la población del país. La pobreza se redujo entre 2016 y 2024, pasando por el mismo periodo de dificultad en la pandemia: de 26.6% de la población en 2016 a 19.7% en 2024 (con un pico de 32.6% en 2020). La población vulnerable por carencias pasó de 27.7% en 2016 a 27.4% en 2024, mientras que la población vulnerable por ingresos se redujo de 7.4% en 2016 a 6.0% en 2024. La población no pobre y no vulnerable aumentó de 38.3% en 2016 a 46.9% en 2024.
En cuanto a carencias sociales, se observan reducciones en todos los rubros, mismo si son mínimas. Esto con una notable excepción: la carencia por la calidad y espacios de vivienda pasó de 4.0% en 2022 a 4.1% en 2024, señal de que no se ha logrado continuar las mejoras que se observaron entre 2016 y 2018 (de 5.9% a 5.1% de la población). Aún con este resultado, la Ciudad de México se coloca en mejor posición respecto a las cifras nacionales.

Imagen: porcentaje de la población de la Ciudad de México según carencia social. Recuperada de INEGI (2025) Infografía. Ciudad de México. Pobreza Multidimensional.
Si se compara con un estado con altos niveles de ingresos como Nuevo León, se puede afirmar que en dicho estado hay una menor proporción de personas con carencias por acceso a servicios de salud, por acceso a la seguridad social, calidad y espacios de la vivienda, servicios básicos en la vivienda y por acceso a la alimentación nutritiva y de calidad.

Imagen: porcentaje de la población de Nuevo León según carencia social. Recuperada de INEGI (2025) Infografía. Nuevo León. Pobreza Multidimensional.
La Ciudad de México ha logrado recuperarse de la situación durante la pandemia, en la que 4.3% de la población se encontraba en pobreza extrema. Sin embargo, un mismo porcentaje de la población continúa viviendo en pobreza extrema. Mientras en 2016 se estimó que 1.7% de la población se encontraba en situación de pobreza extrema, en 2024 la cifra aumentó a 1.8%. Por ingresos, esta cifra aumenta: 4.5% de la población cuenta con un ingreso inferior a las líneas de pobreza extrema por ingresos. Esto contrasta con la situación que se observa en Nuevo León, donde la pobreza extrema pasó de 1.3% en 2016 a 0.5% en 2024, con un pico en 2020 de 2.1%.
Ciudad de México y Nuevo León representan el mejor extremo en cuanto a las menores proporciones de personas en situación de pobreza. Esto es muy diferente de lo que se observa en estados como Chipas o Guerrero, en el otro extremo. Chiapas cuenta con proporción de población en situación de pobreza de 66.0%, menos que en años anteriores (77.9% en 2016, 78.0% en 2018, 75.5% en 2020 y 67.4% en 2022) pero aún una proporción inaceptable. Además, 27.1% de la población vive en situación de pobreza extrema contra 29.6% en 2016. Quizás no es de sorprender en un estado con mucha población viviendo en el ámbito rural. A nivel nacional y en 2024, 45.8% de las personas en el ámbito rural se encontraban en situación de pobreza, mientras que en el ámbito urbano esta cifra se reduce a 25.0%.