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¿Cuáles son las iniciativas para reducir el tiempo de trabajo en México?

La discusión sobre la reducción del tiempo de trabajo en México ya gira en torno a cuestiones precisas sobre la forma de reducir de 48 a 40 horas de trabajo a la semana. Mientras las iniciativas se discuten en el Congreso, las organizaciones representantes de sectores empresariales y sindicales emiten opiniones e ideas propias.

Reporte

| Por Rafael H. Ponce Parra - 15 de julio de 2025

Desde algunos años ya, recorre en la política mexicana la propuesta de reducir la jornada laboral. La propuesta básica que se discute en distintos espacios institucionales desde la presidencia de Andrés Manuel López Obrador consiste en pasar de 48 a 40 horas laborales por semana.

 

Actualmente, se encuentran 12 iniciativas en el Congreso que responden al llamado del Gobierno de México, ahora presidido por Claudia Sheinbaum Pardo.

 

La ley rige el tiempo máximo que puede trabajar una persona bajo un esquema asalariado. Derivado de luchas sociales que remontan a la Revolución Mexicana, se logró consagrar una jornada laboral de 8 horas y un día de descanso por cada 6 días de trabajo en el artículo 123 la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

 

Esta disposición se inscribe en los derechos laborales que se les reconoce a las personas en México, con el objetivo de protegerlas de cualquier abuso por parte de personas empleadoras. La discusión sobre el tiempo de trabajo se relaciona con el derecho a un trabajo digno, en su componente de calidad del trabajo asalariado. De esta discusión depende el ejercicio del derecho al descanso, al tiempo libre y su aprovechamiento. La reducción de la jornada laboral (y el aumento paralelo de tiempo libre) se enmarca en una lucha histórica de la clase trabajadora por tener mejores condiciones de trabajo y de vida.

 

La idea de la reducción aparenta cierto consenso. Pero en ese consenso, representantes de empresarios expresan preocupación. Su postura se puede resumir a “sí por la reducción, pero paulatina y cuidadosamente”, si no es que “ahorita no para algunas empresas o industrias”.

El sector empresarial: "de acuerdo, pero..."

La preocupación que afirman ciertas personas representantes de empresas y grupos patronales se centra en el temor de perder productividad debido a un incremento en los costos de producción. Juan José Sierra, presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) cree que la reforma puede perjudicar la atractividad para invertir en México y así afectar la generación de empleos. Por lo tanto, piden flexibilidad o excepciones en la implementación de la reforma, la consideración de etapas, más tiempo, evaluaciones periódicas, acompañamiento técnico a micro, pequeñas y medianas empresas (MiPyMEs) y sobre todo dos medidas complementarias: la deducibilidad al 100% de las prestaciones laborales y una revisión de los esquemas del ISR y el subsidio al empleo. Otras propuestas incluyen hacer excepción de puestos de confianza y dirección, así como un esquema de salarios por hora.

 

Esta postura ha sido expresada por distintas organizaciones patronales, desde la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales (ANTAD), el Consejo Nacional Agropecuario, el Consejo Coordinador Empresarial y el Consejo de Empresas Globales (quien propone flexibilizar el límite semanal de horas extraordinarias y eliminar el tope diario estricto de horas, revisar el cálculo de pago de horas extras y una flexibilidad en la distribución semanal de la jornada).

 

Posturas y propuestas similares se han expresado en foros organizados a lo largo de la República.

 

Los sindicatos, por otra parte, apoyan la idea de hacer la reforma y que se aplique gradualmente pero hasta 2027. Esto fue expresado por representantes del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social, Confederación de Trabajadores de México (CTM), el Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos y Similares de la República Mexicana (SNTMMSRM) y el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME). Algunos, como Óscar Moreno Moreno, secretario general de la Confederación de Obreros, Campesinos y Empleados de México (Cocem), propone una implementación en dos fases con pruebas piloto y reducciones escalonadas en dos años. Además, parecen estar de acuerdo con la deducibilidad del 100% de las prestaciones laborales.

 

Estas posturas quizás explican buena parte de la discusión que se refleja en las iniciativas turnadas a la comisión de puntos constitucionales.

Las iniciativas de reforma constitucional

Las iniciativas de MORENA, PT, PVEM y MC buscan reformar la fracción IV del apartado A del artículo 123 de la Constitución, esto con el objetivo de obligar dos días de descanso por cada 5 días de trabajo. Salvo por dos iniciativas, la mayoría deja intacta la jornada laboral: 8 horas.

 

Sin embargo, las diferencias se observan en los artículos transitorios: fecha de entrada en vigor inmediata o en 365 días, con implementación gradual según tamaño de empresa o con gradualidad distinta, de entre 3 a 5 años. Por ejemplo, la iniciativa del diputado Manuel de Jesús Baldenebro Arredondo de MORENA propone una reducción de dos horas por cada año después del segundo de vigencia. La aplicación total de la reforma se haría a partir del quinto año: 2030.

 

La propuesta con la mayor complejidad en sus artículos transitorios proviene del diputado Juan Ignacio Zavala Gutiérrez de Movimiento Ciudadano. Esta iniciativa estipula un programa piloto de 365 días en "actividades que exigen esfuerzo físico o mental, y que impliquen un riesgo

especial para la salud de las personas trabajadoras" con el objetivo de recabar información sobre productividad y horas trabajadas por sector de economía. El objetivo es generar insumos para determinar el número de horas efectivamente laboradas en cada sector. Después del programa piloto, la Secretaría del Trabajo y Provisión Social (STPS) tendría 365 días para convocar mesas de trabajo entre personas trabajadoras y empleadoras para acordar implementación progresiva sin reducción salarial y lineamientos correspondientes. También estipula que la STPS y la Secretaría de Economía deben hacer un catálogo de actividades a las cuáles no se le aplicará la reforma por "razones técnicas" o de "fuerza mayor". Finalmente, Hacienda debe hacer un sistema de subsidios compensatorios a empresas afectadas negativamente, sobre todo a MiPyMEs, desde el presupuesto siguiente inmediato a la entrada en vigor de la reforma.

 

En resumen, esta iniciativa abre la puerta a subsidios compensatorios a empresas afectadas y a que no se aplique la reforma a algunas industrias o actividades, según los resultados de un programa piloto, y a los resultados de negociaciones entre capital y trabajo en mesas que se proponen realizar a futuro.

La discusión de reforma en perspectiva

La deliberación gira entonces en torno a la pregunta ¿cuándo y a qué ritmo reducir la jornada laboral? Para el Frente Nacional por las 40 Horas, el sector empresarial ha tenido 90 años para prepararse a los cambios y acatar las recomendaciones de la Organización Internacional del Trabajo en su convenio 047 de 1935. Y las fórmulas y procesos para hacer la modificación de manera adaptable existen y son promovidos desde la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Si la cuestión es una de igualdad y justicia entre empresas y sectores de distintos tamaños, una reforma fiscal progresiva y un fortalecimiento de inspecciones laborales puede nivelar el campo de juego.

 

La discusión sobre la reducción del tiempo de trabajo en México continua. Pero cabe recordar el contexto. Según datos de la OCDE en 2024, una persona en México trabaja 2193 horas al año. Esta cifra se mantiene alta pero ha visto pequeñas reducciones desde 2005, cuando registró su máximo histórico de 2284 horas. Las tendencias son similares en Colombia y Costa Rica, y es más pronunciada en Chile, donde entró en vigor en 2024 una reforma en el mismo sentido de la que se discute en México.

 

Y mientras en México se lucha por trabajar solo 40 horas a la semana, otros países discuten la posibilidad de solo trabajar cuatro días con jornadas de 7 a 9 horas según el caso.

 

El Frente Nacional por las 40 Horas recuerda la importancia de ver esta reforma como parte de una visión completa de las condiciones laborales: es necesario pensar en los sistemas de transporte y ubicación de viviendas y centros de trabajo, en los tipos de trabajos que se crean y en un sistema de cuidados, todo para pensar tanto en necesidades de producción como en las afectivas, educativas y de recreación. 

 

El tiempo, la atención y la energía son recursos limitados para cada persona. Esta reforma afectará quién decide el valor y uso de estos recursos. La propuesta final mostrará quién tuvo más peso: el capital o el trabajo.

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