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Ser mujer en la distopía conservadora: ¿Qué luchas tenemos por delante?

La reacción conservadora y el giro hacia la derecha que vuelve a experimentar el mundo nos llena de preguntas a aquellas mujeres que hemos participado en la lucha feminista durante las úlitmas décadas. Después de todo, ¿Hacia dónde vamos? ¿Qué nos dicen los datos sobre la desigualdad?¿Cuáles son las demandas de las mujeres en una realidad distópica en donde los derechos humanos parecen ser solo una sugerencia?

Opinión

| Por Silvana Leiva Velazco - 8 de marzo de 2026

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Imagen: la lucha de las mujeres y la mirada a un futuro tras el giro a la derecha.  © Foto Rafael Ponce Parra

Si las mujeres feministas hiciéramos el trend de regresar a 2016, muchas nos encontraríamos con versiones nuestras llenas de esperanza. Nos veríamos en las calles, manifestándonos, pintadas de glitter, extasiadas, llenas de valor frente a un mundo que parecía al fin estar reconociendo nuestra voz, escuchando las desigualdades que vivimos, y comprendiendo que la violencia es algo sistemático y no azaroso. 

 

En 2016, el mundo parecía un lugar esperanzador. El movimiento #MeToo, la marea verde, violeta, nuestro cuerpo y nuestra decisión, el feminismo inundando calles, monumentos, y nuestras vidas enteras. Las redes sociales nos prometían amplificar nuestras voces haciendo nuestras historias virales, generando un sentido de comunidad que trascendía fronteras físicas. En 2016 la utopía estaba a la vuelta de la esquina. Parecíamos llegar al momento en el que las desigualdades estructurales empezarían a corregirse, o al menos, ya no serían discutidas nunca más. 

 

Sin embargo, como tantas veces en la historia moderna, a la revolución le siguió la contrarrevolución. A la liberación le siguió la opresión. La temida reacción conservadora llegó. Algo que podíamos anticipar, porque la historia enseña y -lastimosamente- se repite, pero que tal vez no era sencillo de aceptar. 2016 se veía bastante prometedor, tanto como para contradecir lo que la historia nos ha enseñado. Pensar que el progreso de las ideas es infinito es una presunción bastante inocente y peligrosa a la vez. La humanidad ha aprendido eso y de muy malas maneras.

 

2016 quedó atrás. Los movimientos conservadores volvieron al poder. Llegó la pandemia, y con la pandemia la recesión, la virtualidad, y con la virtualidad los algoritmos, y con los algoritmos la IA, y con la IA la adicción a las pantallas, y tal vez.. solo tal vez, una pérdida de pensamiento crítico que llevó a una temida reacción conservadora. Movimientos de ultraderecha cuestionaron la utilidad de habernos vuelto tan woke. Tradwifes, hombres luchando por recuperar su terreno perdido, personas molestas con la “generación de cristal” o con la “inclusión forzada”, movimientos políticos con agendas de derecha embanderados detrás del término “libertad”... Porque lo que en 2016 era progresista, hoy es visto como conservador. Hoy lo rebelde, lo seductor, lo que motiva a la juventud (y a los no tan jóvenes), es el término “libertad”. Y en el medio de esta marea conservadora, muchas luchas y conquistas logradas por el movimiento feminista hoy son vistas como imposiciones que atosigan la inevitable libertad individual de los seres humanos. 

 

Ahora bien, ¿el giro a la derecha significa que las luchas de las mujeres ya no importan? Claro que no. Como todo movimiento político, el feminismo también se transformó en estos años. Se encontró con sus propias grietas. Sin embargo, aun sumando todas las olas y contradicciones, ser feminista sigue siendo comprender que vivimos en un mundo de opresiones, y que uno de los grupos desfavorecidos somos las mujeres. En una matriz compleja de opresiones y desplazamientos, las mujeres seguimos siendo víctimas de actos de violencia y odio por motivos de género. Llámese como se le llame, en 2026 las mujeres continúan siendo víctimas de un sistema desigual. En otras palabras, aquellas luchas de ayer siguen siendo las luchas de hoy, y probablemente de muchos mañanas. 

 

Dicho esto, nos preguntamos: en el mundo distópico de las derechas:¿Cuáles son las desigualdades por las que hoy tenemos que seguir luchando? ¿Sirve hablar de estos datos? Hay muchas, pero hablemos de tres demandas que fueron y siguen siendo parte de la agenda feminista:

1. Violencia(s) por motivos de género

Si algo nos dejó la pandemia es la enseñanza de que lo virtual es definitivamente real. Si hace 15 o 10 años cometer actos de odio hacia las mujeres era la norma, en un mundo en el que es fácil y gratuito promover la intolerancia a través de un teléfono, lo es todavía más. Y se pone incluso peor si pensamos que hoy los discursos de odio y violencia son legitimados y promovidos por grupos políticos mayoritarios.

 

En México, los resultados de la última Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) muestran que 7 de cada 10 mujeres de 15 años o más han experimentado al menos una situación de violencia psicológica, física, sexual, económica, patrimonial y/o discriminación a lo largo de su vida. Entre los tipos de violencia medidos, la violencia sexual y psicológica siguen siendo las más frecuentes, y las familias y  parejas siguen siendo los lugares más inseguros para las mujeres mexicanas.

 

Por su parte, en el ámbito digital, un 13% de las mujeres de 15 años y más han experimentado alguna situación de violencia a través de medios digitales a lo largo de su vida (ONU Mujeres, 2025). Este tipo de violencia, que antes no aparecía en las mediciones, genera cada vez más preocupación debido a las múltiples formas en las que se ejerce. Además, lamentablemente, con el avance tecnológico también avanza la violencia, como el uso de la IA para modificar fotos de mujeres y extorsionarlas. 

 

Como sea, virtual, real, una mezcla de los dos: la violencia sigue siendo el mayor padecimiento de las mujeres en sus vidas diarias. Desde sus DMs hasta sus comunidades.

2. Brechas en el sistema de cuidados y uso de tiempo

La lucha por el reconocimiento del valor del trabajo doméstico y de cuidado es una de las consignas más reiteradas del movimiento feminista, y además, una de las luchas más difíciles. Difícil porque este tipo de desigualdad tiene todo que ver con el sistema capitalista en el que vivimos, con las desigualdades de clase y raza que nos atraviesan, y con la lamentable consecuencia de la precarización a la que se nos empuja cuando nacemos sin privilegios. En México y en el mundo, la tarea de cuidar a otros(as) recae en quienes menos tienen para aportar al sistema de producción. Para muchas mujeres, el trabajo doméstico sigue siendo hoy una carga de la que no se puede prescindir. No importa si tenemos trabajo formal, si somos empresarias o si creamos contenido. De todas formas, esos platos no se lavan solos.  

 

Según datos del INEGI (2025), las mujeres dedican un 66.8 % del tiempo total de trabajo a actividades no remuneradas y los hombres, 33.2 %. Respecto del trabajo doméstico y de cuidados, las mujeres dedicaron un total de 39.7 horas semanales, mientras que los hombres, unas 18.2 horas, lo que habla de una brecha de más de 20 horas. En términos de cuidado hacia niñas y niños pequeños, las mujeres invierten 33.4 horas a la semana en cuidados, frente a las 14.8 horas invertidas por los hombres. Además, según la misma encuesta, el trabajo doméstico no remunerado no necesariamente se hace a voluntad: un 15.2% de las mujeres entrevistadas manifestaron que quisieran dedicar menos de su tiempo al trabajo doméstico, frente a un 6% de los hombres que manifestaron lo mismo.

3. Brechas salariales y precarización laboral femenina

Fuera del ámbito doméstico, el desarrollo profesional de las mujeres presenta al menos tres brechas que son importantes observar.

En primer lugar, los espacios de formación profesional. A pesar de que hoy las mujeres eligen carreras en donde antes era impensable verlas, lo cierto es que aún en 2026 las ocupaciones están genderizadas. Según datos del IMCO (2025), aunque las mujeres alcanzan la educación superior incluso más que los hombres, también tienden a concentrarse en campos de menor remuneración como la docencia, enfermería o el trabajo social, mientras que los hombres eligen carreras como ingenierías o ciencias computacionales, en donde los salarios pueden ser hasta el doble de los que perciben las mujeres. Esta genderización se observa en la participación por género en carreras STEM (Ciencias, Tecnologías, Ingenierías y Matemáticas): en México hay alrededor de 400 mil mujeres inscritas en algunas de estas carreras, mientras que los hombres inscritos superan los 900 mil (Banxico, 2025). 

 

En segundo lugar, la participación efectiva de las mujeres en el ámbito laboral. Según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) conducida por el INEGI, las mujeres tienen una participación en el mercado laboral formal mucho menor a la de los hombres, siendo esta de un 46% frente a un 74.6% de participación de los hombres (Banxico, 2025). Y aunque las mujeres participen efectivamente del mercado laboral, no lo hacen en puestos de decisión: la participación de las mujeres comienza a disminuir conforme aumenta el nivel jerárquico dentro de las organizaciones. 

 

En tercer lugar, los ingresos efectivos que perciben los hombres y las mujeres. A pesar de que con los años el ingreso de las mujeres ha aumentado de manera sostenida, aún hoy las mujeres ganan un 15% menos que los hombres en este país (IMCO, 2025). Por otra parte, la inclusión financiera en México es ampliamente desigual. Según el Banco de México, el porcentaje de personas de entre 18 y 70 años que tienen al menos un producto financiero es de 61.9% en mujeres, mientras que en los hombres es de al menos 74%. Esto también se refleja en el acceso desigual de las mujeres a productos de ahorro e inversión. Según la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF) en 2021, solo el 15.3% de las mujeres mexicanas invierten, frente al 69.4% de los hombres.

 

Si miramos estas tres desigualdades en conjunto, podemos comprender que, desde niñas, las mujeres nos vemos condicionadas en nuestro bienestar. Condicionadas porque vivimos violencia en todas las etapas y en todos los ámbitos de nuestras vidas. Condicionadas porque existe un esquema productivo que nos sigue sobrecargando en el uso de nuestros tiempos, y también en la elección de nuestro desarrollo profesional. Condicionadas porque aunque hayamos conseguido los mismos laureles que los hombres, no recibimos la misma paga. Condicionadas porque tenemos menos posibilidad de acumular activos y riqueza respecto de los hombres, lo que nos deja unos pasos atrás a la hora de vivir una vida digna.

Conclusiones

Hace muchas décadas que las mujeres se manifiestan en el espacio público para reclamar por sus derechos. En el medio, han pasado muchos 8 de marzo. Algunos transcurrieron entre colores y esperanza; otros, entre armas y represión. Pero, para no finalizar pesimistas, también es justo decir que la lucha de las mujeres nunca fue sencilla. La pelea por ser vistas siempre ha sido incómoda, poco taquillera para la sociedad de ayer, y menos taquillera para la sociedad de hoy. 

 

Sin embargo, aún en los momentos más difíciles el movimiento feminista avanzó. Se mantuvo, aún con sus contradicciones. La agenda de las mujeres no se ha ido aunque a veces parezca que palidece ante tantas consignas conservadoras. Las brechas de las que hablamos aquí deben ser visibilizadas y corregidas. El cómo, el quién, el cuándo, son preguntas que quedarán para otros escritos. Pero lo importante es que, en un mundo que quiere deshacer lo construido y que en nombre de la libertad busca deslegitimar la lucha por derechos humanos básicos, hablar de las brechas no sólo es relevante, sino que es necesario y urgente. 

 

Aquí hablamos de tres brechas grandes. Estas fueron algunas de nuestras consignas en 2016, y también lo seguirán siendo en 2026. Muchos números bajaron, sí, pero la desigualdad ahí sigue. Hoy el mundo es menos “progre” que hace 10 años. Ahora somos las señoras tiranas en contra de la libertad. 

 

Cambiaron los roles en esta orquesta, y sin embargo, las luchas siguen siendo bastante parecidas. Entonces… ¿Seguimos marchando?

Referencias

Banco de México. (2025). Investigación económica con perspectiva de género. Segundo Coloquio de Mujeres en la Economía – FE & DEPFE UNAM (G. Borja Gómez). https://www.banxico.org.mx/publicaciones-y-prensa/presentaciones/%7BDF92430B-F59E-E69E-FF20-2EB3E7ACDC8F%7D.pdf

 

Gobierno de la Ciudad de México, Secretaría de Trabajo y Fomento al Empleo. (2025, noviembre). Brecha salarial (Informe). https://trabajo.cdmx.gob.mx/storage/app/media/Brecha_Salarial_noviembre_2025.pdf

 

Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO). (2025, marzo). Cómo cerrar la brecha salarial. https://imco.org.mx/wp-content/uploads/2025/03/Como-cerrar-brecha-salaria.pdf

 

Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). (2024). Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo (ENUT) 2024. Comunicado de prensa. https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2025/enut/enut2024_CP.pdf

 

Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). (2021). Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) 2021. Presentación ejecutiva. https://www.inegi.org.mx/contenidos/programas/endireh/2021/doc/endireh2021_presentacion_ejecutiva.pdf

 

Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). (s.f.). Estadísticas con perspectiva de género. https://www.inegi.org.mx/tablerosestadisticos/genero/

 

Infobae. (2025, julio 31). Brecha salarial en México persiste pese a aumento en ingresos: este es el sueldo de hombres y mujeres según el INEGI. https://www.infobae.com/mexico/2025/07/31/brecha-salarial-en-mexico-persiste-pese-aumento-en-ingresos-este-es-el-sueldo-de-hombres-y-mujeres-segun-el-inegi/

 

Infobae. (2025, septiembre 4). Mujeres trabajan más horas que los hombres en México: INEGI señala desigualdad en tareas no remuneradas y tiempo libre. https://www.infobae.com/mexico/2025/09/04/mujeres-trabajan-mas-horas-que-los-hombres-en-mexico-inegi-senala-desigualdad-en-tareas-no-remuneradas-y-tiempo-libre/

 

Observador.mx. (2025). INEGI revela que mujeres ganan 34% menos que hombres en México. https://observador.mx/inegi-revela-que-mujeres-ganan-34-menos-que-hombres-en-mexico/

 

ONU Mujeres México. (2023, marzo). Violencia digital contra las mujeres y las niñas. https://mexico.unwomen.org/es/digital-library/publications/2023/03/violencia-digital-contra-las-mujeres-y-las-ninas

 

ONU Mujeres México. (2025, noviembre 10). Violencia digital contra las mujeres y las niñas (Brief). https://mexico.unwomen.org/sites/default/files/2025-12/onu_mujeres_mexico_brief_violencia_digital_101125.pdf

 

Revista Condusef. (2025, marzo). Inversión. https://revista.condusef.gob.mx/inversion/2025/03/inversion/

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