Deliberaciones
Preparándonos para la revolución
¿Cómo explicar el comportamiento?
Parte 1/7. La manera en la que se entiende el comportamiento tiene grandes implicaciones sobre las razones que asignamos como causa de una situación o práctica. Por lo tanto, los supuestos sobre el origen de un comportamiento son cruciales para la política. Este artículo es un intento de construcción de un relato que dé sentido a la explicación del comportamiento apoyándose en dos autores, Jana Uher y Bernard Lahire. Mediante sus textos, podemos tener una comprensión más precisa del comportamiento y de los grandes patrones que se observan en una sociedad. Desde la psicología y la sociología, proveen de las ideas para entender tanto lo individual como lo social.
Ideas
| Por Rafael H. Ponce Parra - 14 de agosto de 2025

Imagen: Entender resultados electorales, la violencia, o cualquier hecho social implica ciertos supuestos sobre el comportamiento.
© Foto Alejandro Gómez Castro
¿Cómo explicar el comportamiento? Es una pregunta que surge con frecuencia. ¿Por qué una o varias personas hacen algo? Es una pregunta que se esconde detrás de muchas preguntas en ciencias sociales. Dos ejemplos pueden ilustrarlo.
En Estados Unidos, ganó las elecciones un millonario abiertamente xenófobo y declarado culpable de delitos por la justicia de dicho país. ¿Por qué 49.9% de las personas que participaron en las elecciones votaron por él?
En México, la violencia es un problema por ya casi dos décadas. En marzo de 2025, el colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco denunció un rancho como centro de reclutamiento y exterminio tras encontrar centenas de zapatos y prendas en un rancho en Teuchitlán, Jalisco. No muy lejos, en abril 2025, las carreteras en múltiples municipios de Michoacán, Guanajuato y del mismo Jalisco fueron bloqueadas con vehículos quemados, mientras se quemaban negocios y se intercambiaban balas entre fuerzas del Estado y grupos armados. Según las estadísticas de defunciones registradas publicadas por el INEGI, se registraron 32,252 defunciones por homicidio en todo el país. Para 2024, la cifra preliminar subía a 33,241, una tasa de 46 homicidios por cada 100 mil habitantes. ¿Por qué se observan estos altos niveles de violencia? ¿Por qué las personas practican en actos violentos y participan en organizaciones que utilizan la violencia?
Es posible que el lector ya piense en una respuesta para explicar el voto o la violencia. De cierta manera, todas las personas cuenta con un esquema para modelizar y simular los comportamientos de la especie humana. Si queremos saber por qué las personas votaron por Trump, o por qué hay tanta violencia en México, es necesario hacer unos supuestos sobre por qué las personas votan o matan a otra persona. La modelización de los comportamientos se hace incluso subconscientemente, inevitablemente. No se podría vivir sin esta anticipación práctica de lo que otros harán.
El concepto de comportamiento se entiende y se visualiza fácilmente. ¿Pero qué es exactamente aquello que queremos explicar? Pensar en explicar el comportamiento quizás no es la pregunta correcta. De los ejemplos anteriores, votar, cometer actos violentos, participar en organizaciones criminales, ¿cuáles son comportamientos y cuáles no? ¿Qué serían estos si no son “comportamientos”?
Intentar dar una explicación completa del comportamiento es difícil, pues aún no hay una respuesta clara por parte de las ciencias sociales. Esta dificultad se debe a la falta de parsimonia en las ciencias sociales, sobre todo en sociología y psicología (Lahire, 2023; Uher, 2020). ¿Qué significa esto? Que se habla de lo mismo pero con muchas palabras distintas, incluso con muchas teorías. Muchos casos, muchas particularidades y aparentes excepciones a la regla. El sociólogo Bernard Lahire (2023) señala cómo hablar de poder simbólico o fenómenos de magia social puede hacerse bajo conceptos como carisma, aura, lo sagrado, prestigio, legitimidad, encantamiento, brujería, eficacidad simbólica, y se puede hablar de agua bendita, del dinero, del fetichismo de mercancías, del rito, de instituciones, del arte, el casamiento, las marcas, etc. (Lahire, 2023, p. 21). La psicóloga Jana Uher (2020) señala cómo, en la psicología, se habla de un mismo fenómeno con distintas palabras, como “mente”, “psique” o “representaciones”. Incluso de la mente y de los procesos psico-cognitivos que lo vinculan al comportamiento se habla de “disposiciones”, “hábitos”, “inclinaciones”, “tendencias”, “propensiones”, “predilecciones” “capacidades”, “habilidades”, “trazos mnésicos”, “esquemas”, “ethos”, o “habitus” (Lahire, 2013, p. 140). Muchas palabras y muchos casos particulares para hablar de un mismo fenómeno.
Además, hay una dificultad ontológica. No se está de acuerdo sobre qué es realmente aquello que queremos describir o explicar. En la psicología, esto incluso sucede con los términos de “mente” o “psique” (Uher, 2020), como también sucede con “comportamiento” (Uher, 2016).
Uno de los objetivos de esta serie de artículos es definir qué es comportamiento. Se entrará con más detalle a una definición, pero por el momento es posible señalar que el comportamiento es algo que se puede observar por alguien más. Es una propiedad común en definiciones del comportamiento desde la sociología (como en Mayer, 2013) y la psicología (como en Uher, 2016). Dependiendo de si se habla desde la economía, la psicología, la sociología, y dependiendo de lo que se quiera enfatizar (estrategia, autonomía, contexto sociohistórico, causalidad), el término preciso puede variar. Acción, conducta, práctica, respuesta, comportamiento, son actos que podemos observar. (Y, una vez más, podemos ver que hay muchas palabras para hablar de lo mismo).
El estudio del comportamiento ha pasado por distintas etapas. La sociología se creó para enfatizar el estudio de lo observable, de hechos sociales, actos que se observan repetidamente en todo un colectivo como una sociedad (Durkheim, 1919), a diferencia de lo que se estudiaba en la psicología de finales del siglo XIX. El objetivo era explicar hechos sociales a partir de lo social, de otros hechos sociales.
Como lo explica la socióloga Nonna Mayer (2014) en su introducción al estudio de los comportamientos políticos, en el siglo XX, en Estados Unidos, surge el comportamentalismo (behavioralism) en reacción al énfasis sobre instituciones en el estudio de la política y a las creencias o pensamientos en la psicología. Se buscaba estudiar los comportamientos observables y explicar estos a partir de lo observable. Una primera versión purista se vio matizada rápidamente con la inclusión de actitudes como una variable intermedia, entre el estímulo y la respuesta a este (Mayer, 2014).
A lo largo del siglo XX, el esquema de estímulo-respuesta para entender el comportamiento se fue complejizando en un debate entre enfatizar las instituciones, los hechos sociales, la interacción-socialización entre personas, las disposiciones o actitudes, los procesos cognitivos, los valores y las ideas. Es a finales de dicho siglo y en las primeras décadas del siglo XXI que se hace una síntesis de estos estudios, complementado de hallazgos de disciplinas como la biología, la etología, la antropología y la neurociencia.
Si tanto tiempo y tanta tinta se ha derramado, es que explicar el comportamiento es una tarea difícil. ¿Por qué intentarlo en este espacio, el cual tiene una orientación de hablar de cuestiones más políticas y prácticas que teóricas y académicas? Explicar el comportamiento es una pregunta importante porque, como se mencionó, esta se esconde detrás del resto del contenido de Deliberaciones: explicar el porqué de una situación o práctica o las posibles consecuencias de una política implica suponer una forma de explicar el comportamiento del ser humano. Si queremos hacer una descripción de la sociedad, debemos saber qué se tiene que describir. Si queremos saber qué hacer, y cómo generar las condiciones para deliberar mejor, debemos tener claros cuáles son los factores con los que podemos explicar un comportamiento.
De hecho, la pregunta “¿cómo explicar el comportamiento?” implica tres preguntas que acompañan a la humanidad quizás desde el inicio.
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¿El comportamiento de una persona es nato o aprendido?
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¿El individuo hace el contexto (y el colectivo) o es el contexto (incluyendo al colectivo) el que hace al individuo?
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Y a final de cuentas, ¿cuál es la naturaleza del ser humano?
Estas preguntas se responden al explicar el comportamiento y representan supuestos que acompañan implícitamente decisiones de política y de relaciones sociales.
Por lo tanto, ¿de qué manera se puede explicar el comportamiento humano? Para ir más allá de las posturas caricaturales de la psicología y la sociología, quisiera explorar la pregunta del comportamiento a través de dos autores que, desde la psicología y la sociología, rechazan la división tajante entre individuo y sociedad y proponen una síntesis que incluso hace difícil distinguir a la psicología de la sociología. Tanto Jana Uher como Bernard Lahire identifican que el individuo es parte de la sociedad, de su contexto, y que la sociedad está en el individuo, en su psique y sus disposiciones (Uher, 2016, Lahire, 2013).
Estos autores nos permiten construir y detallar un esquema básico: disposición⬄contexto = comportamiento. El comportamiento de una persona se explica en el cruce entre las disposiciones de una persona y el contexto. Esto hace un esquema que se encuentra tanto en la sociología disposicionalista como en la psicología con incluso paralelismos en la biología (ver Lahire, 2023; Uher, 2016; Carré, 2020).
Esta serie de artículos elabora este esquema básico y busca detectar un conjunto de factores que pueden explicar el comportamiento con base en una comprensión que hace porosa la división entre la sociología y la psicología. Dichos factores se pueden distinguir por el alcance de lo que se quiere explicar: la singularidad de un comportamiento o las grandes tendencias y sus excepciones generales. La identificación de estos factores será crucial para la manera en la que se analiza una situación y las decisiones sobre qué hacer al respecto. En pocas palabras, tendrá implicaciones profundas para las decisiones colectivas, de política y de gobierno.
Referencias
Carré, Philippe. (2020). Pourquoi et comment les adultes apprennent ? De la formation à l’apprenance. Dunod.
Durkheim, Émile. (2019). Les règles de la méthode sociologique, Éditions F. Alcan.
INEGI. (2025). Estadísticas de defunciones registradas. Reporte de resultados 25/26. Instituto Nacional de Estadística y Geografía. https://www.inegi.org.mx/app/saladeprensa/noticia/10092
Lahire, Bernard. (2013). Dans les plis singuliers du social. Individus, institutions, socialisations. La Découverte.
Lahire, Bernard. (2023). Les structures fondamentales des sociétés humaines. La Découverte.
Lahire, Bernard. (2025). Vers une science sociale du vivant. La Découverte.
Mayer, Nonna. (2014). Sociologie des comportements politiques (2a ed.). Armand Colin.
Uher, J. (2015). Agency enabled by the Psyche: Explorations using the Transdisciplinary Philosophy-of-Science Paradigm for Research on Individuals. En C. W. Gruber, M. G. Clark, S. H. Klempe, & J. Valsiner (Eds.), Constraints of agency: Explorations of theory in everyday life. Annals of Theoretical Psychology (Vol. 12, pp. 177–228). Springer International Publishing.
Uher, Jane. (2016). What is Behaviour? And (when) is Language Behaviour? A Metatheoretical Definition. Journal for the Theory of Social Behaviour, 46(4), 475–501. https://doi.org/10.1111/jtsb.12104
Uher, Jane (2020) Psychology's Status as a Science: Peculiarities and Intrinsic Challenges. Moving Beyond its Current Deadlock Towards Conceptual Integration. Integr Psych Behav, 55, 212-224.