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Contexto, disposición y psique
Parte (3/7). La disposición (o la psique) y el contexto explican el comportamiento. Pero ¿qué significan estos exactamente? Los términos mencionados permiten identificar aquellas categorías de factores que son necesarios considerar y describir para entender el origen de un comportamiento. Su interrelación ilumina una parte importante: el funcionamiento cognitivo y psíquico del ser humano.
Ideas
| Por Rafael H. Ponce Parra - 14 de agosto de 2025

Imagen: las disposiciones se interiorizan en la psique a partir de lo que se percibe del contexto. © Foto Alejandro Gómez Castro y Rafael Ponce Parra
El comportamiento es un fenómeno instantáneo, físico pero no siempre material, y externo al individuo. Es un fenómeno que obtiene sentido por los efectos que produce. Por lo tanto, es observable y puede dejar rastros tanto en el contexto como en la mente de las personas. Si con esto se entiende con más claridad las 50 sombras del comportamiento, su vínculo inseparable del contexto y la clara distinción con lo que llamamos “psique”, es necesario definir estos elementos y precisar cómo interactúan entre sí para derivar en el comportamiento. Habiendo entendido qué es comportamiento, es momento de retomar el esquema básico:
disposición ⬄ contexto = comportamiento.
Definir contexto, disposición y psique
De manera muy sencilla, el contexto es todo lo que está presente o rodea a la persona o al grupo de personas en cuestión. Esto incluye objetos, seres vivos incluyendo otras personas y las relaciones con estas, bacterias, animales y plantas (ambientes bióticos) y minerales, sustancias y objetos (ambientes abióticos), pero también ritos e instituciones e ideas-percepciones de cualquier otro fenómeno. Como se mencionó en el artículo anterior, el contexto es la realidad que está hecha de distintos fenómenos básicos y compuestos, todos relacionados entre sí. Si bien aquellos fenómenos de los que la persona está consciente tienen un peso mayor, también influyen fenómenos de los que la persona solo siente sus efectos sin estar consciente del origen. Es por esto que dicha “sencilla” respuesta esconde complejidades que son cruciales de entender para poder explicar el comportamiento.
Esto es lo que significa contexto, una mitad de nuestro esquema básico. Pero, ¿de qué se habla cuando se menciona “disposición”? Es un término que significa maneras más o menos durables de ver, de sentir, de hacer, de creer, de pensar o de apreciar (Lahire, 2013). Retomando términos psico-cognitivos, son esquemas mentales (Mayer, 2014), redes de asociaciones de representaciones psíquicas del entorno y de uno mismo (Uher, 2015), sustentadas en conexiones neuronales en nuestro cerebro (Lahire, 2013). Se precisará más adelante cómo se forman las disposiciones, pero es posible adelantar que las disposiciones son el producto de las experiencias de una persona. Es el pasado incorporado (Lahire, 2013), hecho cuerpo en redes neuronales y en nuestro cerebro.
Y entonces, ¿qué es psique? Bajo el paradigma TPS, la psique es toda la realidad inmediata experimentada por organismos vivos, tanto de manera consciente como no consciente; su actividad o mundo interno (Uher, 2015, p. 191). Así, es algo interno al individuo, con una temporalidad inmediata y extendido, y sin una propiedad específica en cuanto al espacio (está en el cerebro pero no podemos señalar una idea o pensamiento en un lugar específico). Las personas pueden tener representaciones psíquicas de fenómenos psíquicos (pensamientos, emociones, sentimientos, impulsos, conceptos de sí mismo, actitudes, habilidades, motivos, intereses, conocimientos) y sobre sí mismos (algo que contribuye a su personalidad o individualidad, a su identidad) (Uher, 2015). Tanto las experiencias como los resultados psíquicos memorizados son fenómenos psíquicos (ambos con temporalidades distintas).
Procesos psíquicos, procesos cognitivos
Quizás una forma de entender la psique es si imaginamos piezas de información. Todas las cosas y todos los eventos generan piezas de información. Nuestro cuerpo tiene acceso a las piezas de información de estos eventos físicos externos e internos mediante sensaciones (nuestros cinco sentidos). Estas sensaciones se vuelven percepciones con el registro de patrones, y se empieza a organizar en nuestra psique mediante asociaciones con representaciones psíquicas del momento y las ya memorizadas. Nuestra psique sería entonces una amplia red de piezas de información en constante activación y actualización. ¿Cómo salen las piezas de información de nuestra psique? Mediante comportamientos, ya sea signos comportamentales o materiales en las que podemos hacer físico externamente todo tipo de significados. Es así como podemos comunicar cualquier pieza de la información. Para completar o quizás desbaratar la metáfora, las piezas de información ya son un concepto producto de una abstracción y generalización de sensaciones convertidas en percepciones.
Así, vemos que uno entiende el entorno mediante representaciones psíquicas (conceptos, asociaciones, abstracciones y generalizaciones). Todos tienen un referente y son más fáciles de comunicar si ese referente es un evento físico externo que puede ser visto por otras personas. Lo complicado, sobre todo para comunicar y enseñar, es cuando uno se refiere a eventos internos. Estos significados no se pueden replicar de manera idéntica y deben ser (re)-construidos por cada persona en cada momento. En consecuencia, los significados van cambiando continuamente (Uher, 2015, p. 204). La brecha entre la transmisión y recepción de información, recuerdos, ideas y conocimientos, o entre la disposición y el contexto de acción y recepción, hacen que la cultura esté en perpetua modificación (Lahire, 2023).
En el funcionamiento de la psique podemos también señalar ciertos factores, e incluso algunas leyes del funcionamiento cognitivo que son significativas para lo social. De un lado, podemos hablar de memoria, atención y energía mental. Tenemos una capacidad de atención limitada por el tiempo, la memoria y la energía mental, una condición que se le ha llamado como “racionalidad limitada” (Simon, 1990). Las ciencias comportamentales han buscado encontrar los resultados de estos límites en las trampas cognitivas de nuestras heurísticas (nuestros atajos del pensamiento). Entre más tiempo y energía tengamos, más conciencia se tiene de nuestro alrededor y de experiencias pasadas, y menos nos apoyamos en heurísticas para utilizar algoritmos aprendidos, procesos de pensar (quizás tomar decisiones) y actuar (heurística y algoritmo son conceptos mencionados en Lahire, 2013, que se asemejan a sistema 1 y sistema 2 en la teoría de la mente de Daniel Kahneman).
Del otro, podemos hablar de lo que Lahire (2023) llama las leyes Alexander Bain del funcionamiento cognitivo humano. Estas señalan que los seres humanos solemos hacer asociaciones por contraste, contigüidad y por analogía. Nuestras representaciones psíquicas se nutren mediante estas asociaciones. Son estos factores y leyes que determinan la forma en la que se desarrolla nuestra psique y, en específico, nuestras disposiciones y la activación de estas.
¿Factores para explicar el comportamiento?
Disposiciones en la psique y el contexto son los factores con los que podemos explicar el comportamiento. Debemos describir estos factores si queremos entender, por ejemplo, el voto de las personas o por qué practican violencia. ¿Qué hay en el contexto y qué disposiciones tienen las personas? Al votar o realizar una acción violenta, la persona contaba con ciertas disposiciones que influyeron en cómo votó o actuó. Pero esas disposiciones, las ideas, formas de pensar y tomar decisiones, las habilidades y hábitos, se cruzaron con el contexto al momento mismo de votar o actuar. El lugar para votar, el tiempo que la persona percibió contaba, la presencia de otras personas y sus comportamientos, esto influye en determinar qué disposiciones se activan, qué habilidades se detonan, qué ideas tienen prevalencia. No obstante, el contexto y las disposiciones son, a menor o mayor grado, cambiantes. Entender cómo se forman el contexto y las disposiciones (más allá del funcionamiento cognitivo de las personas para este último), permite identificar aquellas dinámicas que terminan derivando en los comportamientos que nos interesa explicar.
Referencias
Lahire, Bernard. (2013). Dans les plis singuliers du social. Individus, institutions, socialisations. La Découverte.
Lahire, Bernard. (2023). Les structures fondamentales des sociétés humaines. La Découverte.
Mayer, Nonna. (2014). Sociologie des comportements politiques (2a ed.). Armand Colin.
Simon, H.A. (1990). Bounded Rationality. En: Eatwell, J., Milgate, M., Newman, P. (eds) Utility and Probability. The New Palgrave. Palgrave Macmillan, London. https://doi.org/10.1007/978-1-349-20568-4_5
Uher, J. (2015). Agency enabled by the Psyche: Explorations using the Transdisciplinary Philosophy-of-Science Paradigm for Research on Individuals. En C. W. Gruber, M. G. Clark, S. H. Klempe, & J. Valsiner (Eds.), Constraints of agency: Explorations of theory in everyday life. Annals of Theoretical Psychology (Vol. 12, pp. 177–228). Springer International Publishing.
Uher, Jane. (2016). What is Behaviour? And (when) is Language Behaviour? A Metatheoretical Definition. Journal for the Theory of Social Behaviour, 46(4), 475–501. https://doi.org/10.1111/jtsb.12104