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La socialización y el comportamiento
Parte 4/7. La manera en la que se generan las disposiciones permite completar la explicación del comportamiento, de precisar cómo interactúan estas y el contexto. Es la socialización la que permite explicar tanto el caso individual como los grandes patrones, variables y constantes, en las sociedades humanas.
Ideas
| Por Rafael H. Ponce Parra - 14 de agosto de 2025

Imagen: la socialización es el proceso en el que el mundo social moldea al individuo mediante la interiorización de todos sus elementos. © Foto Alejandro Gómez Castro y Rafael Ponce Parra
Las disposiciones que se mencionaron en el artículo anterior son fenómenos psíquicos. Estas formas de pensar, creer, actuar, etc. son el producto de experiencias pasadas de cierto modo memorizadas y actualizadas por la experiencia del momento. Es aquí que debemos hablar de socialización, que tanto la psicóloga Jana Uher (2016) como el sociólogo Bernard Lahire (2013, 2023) reconocen como de suma importancia para la formación de representaciones psíquicas y de disposiciones que componen la propia psique.
Socialización: definición y elementos clave
Como lo explica Lahire (2013), la socialización en sociología designa el movimiento por el cual el mundo social, una parte de este, moldea a los individuos que la habitan. Puede ser parcial o globalmente: el mundo social afecta una parte de sus disposiciones para un ámbito de su existencia social, o este puede tener un efecto en cómo la persona se concibe y se comporta en su totalidad. Puede ser de forma puntual o sistemáticamente: una intensa experiencia que cambia significativamente a la persona, o experiencias repetidas que paulatinamente hacen nuevas disposiciones. Puede suceder de manera difusa o de forma explícita y conscientemente organizada: mediante la observación de lo que hacen la madre y el padre en el hogar o con el aprendizaje formal en la escuela (cf Lahire, 1995). Si partimos de los individuos, se puede decir que la socialización es el proceso por el cual un ser biológico es transformado en un ser adaptado a un universo sociohistórico determinado, transformado bajo el efecto de múltiples interacciones que mantiene desde su nacimiento con otros individuos y con todo un mundo material producto de la historia (Lahire, 2013, p. 116). Para entender la socialización, es necesario describir y analizar marcos (universos, instancias, instituciones), modalidades (maneras, formas, técnicas, etc.), tiempos (momento en la vida del individuo, duración de las acciones socializadoras, grado de intensidad y ritmo de esas acciones) y los efectos (disposiciones a creer, sentir, juzgar, se representar, actuar, más o menos durables) de socialización (Lahire, 2013, p. 117).
La socialización es un proceso que encuentra sustento en ciencias psico-cognitivas y en la neurociencia. Estos estudios confirman que la noción de incorporación o de memoria incorporada (sinónimo de disposición) tiene bases neuronales objetivables, pero que el grado de transformación del cerebro depende de la precocidad, de la intensidad y de la duración de las experiencias socializadoras vividas por los individuos (Lahire, 2013, p. 142). La edad de la persona y momento en su historia en la que vive una experiencia, la intensidad de las sensaciones, la duración, repetición y ritmo de las experiencias, quizás incluso su grado novedoso de experiencia, todos estos son factores que llegan a crear y modificar las disposiciones. Tanto las heurísticas como los algoritmos son creados en parte por el aprendizaje constante en la experiencia de vivir, así como permitido por la plasticidad cerebral tan característica de la especie humana.
Uher (2015) también nos habla de una co-construcción o construcción social de representaciones psíquicas, incluso de aquellas que no tienen un referente físico que más de una persona pueda percibir. Podemos aprender de otras personas mediante señales físicas y comportamentales, mediante representaciones semióticas que podemos asociar con lo que hemos vivido, incluso con la experiencia misma de pensar, de hacer asociaciones y abstracciones. Es también por esto que los significados cambian, que la cultura no se reproduce idénticamente de persona a persona, de generación en generación.
El proceso de socialización muestra cómo un individuo es inseparable de su contexto. Este está presente tanto en la memoria, en las representaciones psíquicas que la persona hizo de contextos pasados, como del contexto presente del que extrae información y actualiza sus disposiciones, sus representaciones psíquicas. La socialización hace las disposiciones presentes y futuras.
Socialización, pieza central para explicar el comportamiento
Entonces, ¿cómo explicar el comportamiento? Se puede explicar como un baile entre disposiciones y el contexto, entre las experiencias del presente y las experiencias del pasado (que forzosamente incluyen efectos de comportamientos y contextos pasados en las que las experiencias del presente se apoyan). Sometidas estas disposiciones a las exigencias del contexto y apoyados de una anticipación práctica del curso de eventos, tenemos más comportamientos, más prácticas y así continua el baile eterno de la composición de distintos fenómenos físicos, morfológicos, fisiológicos, psíquicos, comportamentales con otras constelaciones de eventos que podemos considerar fenómenos contextuales.
Tras la socialización, las experiencias han forjado disposiciones. De esta manera, la persona interactúa con su contexto con heurísticas y algoritmos, ideas y habilidades, que le han servido hasta ese momento para sobrevivir. Eventos del contexto activan ciertas disposiciones, y la persona hace algo. Ahí observamos su comportamiento. Pero el ciclo continúa. Los efectos del comportamiento sirven también como retroalimentación para la persona. Las sensaciones se convierten en percepciones, se activa el funcionamiento cognitivo para hacer nuevas asociaciones y se integran estas experiencias a sus esquemas mentales, actualizando disposiciones o generando nuevas. Si cambia el contexto radicalmente (en la intensidad de las sensaciones, en la durabilidad del cambio, en lo novedoso de los eventos) puede que resulte una persona muy distinta a la que antes era.
Explicar el comportamiento del individuo y del colectivo
Podemos ver tantos factores que pueden intervenir que se pueden hacer muchas explicaciones por falta de integralidad de nuestros conocimientos (por lo que al final, resultan complementarios, cf. Uher, 2020). Y por esto también podemos tener la impresión de que somos únicos e individuales (Lahire, 2013), de que hay tantas “excepciones” a las “reglas” (Lahire, 2023). Nadie vive lo mismo en idéntico orden. Pero sí se observan eventos comunes a lo largo de la historia. Por eso es importante tener claridad del alcance de lo que se quiere explicar: un comportamiento de un individuo o colectivo específico o las prácticas que se observan en todo un macro-colectivo. El esquema disposición ⬄ contexto = práctica o comportamiento recuerda las bases y los factores a considerar, y el enfoque en la psique es práctico para el estudio de casos individuales, así como la consideración de pautas generales que inciden en cómo el contexto y las experiencias hacen al individuo. A partir de esto, es posible detectar patrones de comportamientos y fenómenos constantes. En consecuencia, para todo un colectivo o generaciones de colectivos, podemos usar un marco que Lahire (2023) llama las estructuras fundamentales de las sociedades humanas y un conjunto de leyes sociológicas sobre el funcionamiento y desarrollo de estas.
Así, si queremos saber por qué una persona votó de una manera, o por qué otra mató a una persona, sabemos la gran cantidad de factores que debemos describir y analizar sobre su pasado y el contexto en el que votó o mató. Pero si queremos saber por qué todo un colectivo votó de cierta forma o participó en actividades violentas (o por qué votan o hay violencia en un grupo dado), podemos usar un marco integrador del conocimiento sobre lo social y el comportamiento de seres vivos para saber qué factores describir y analizar. El caso específico es pertinente para, en el caso de la violencia, trabajadores sociales queriendo ayudar a personas específicas. El caso colectivo ayuda a politólogos diseñando campañas electorales o a gobiernos decidiendo política pública. Son experiencias comunes, repetitivas y constantes a lo largo de la historia y a grandes rasgos que hacen el marco sobre el cual podemos explicar cualquier escala del comportamiento.
Referencias
Lahire, Bernard. (1995). Tableaux de famille. Heurs et malheurs scolaires en milieux populaires. Points.
Lahire, Bernard. (2013). Dans les plis singuliers du social. Individus, institutions, socialisations. La Découverte.
Lahire, Bernard. (2023). Les structures fondamentales des sociétés humaines. La Découverte.
Uher, J. (2015). Agency enabled by the Psyche: Explorations using the Transdisciplinary Philosophy-of-Science Paradigm for Research on Individuals. En C. W. Gruber, M. G. Clark, S. H. Klempe, & J. Valsiner (Eds.), Constraints of agency: Explorations of theory in everyday life. Annals of Theoretical Psychology (Vol. 12, pp. 177–228). Springer International Publishing.
Uher, Jane. (2016). What is Behaviour? And (when) is Language Behaviour? A Metatheoretical Definition. Journal for the Theory of Social Behaviour, 46(4), 475–501. https://doi.org/10.1111/jtsb.12104
Uher, Jane (2020) Psychology's Status as a Science: Peculiarities and Intrinsic Challenges. Moving Beyond its Current Deadlock Towards Conceptual Integration. Integr Psych Behav, 55, 212-224.