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¿Dónde te ubicas en la sociedad mexicana?

Saber su “lugar” en la sociedad es quizás el primer paso para orientarse en la política. Para esto, la estadística es la base para poder describirse con relación a las otras personas. La pregunta presenta la oportunidad para explorar cómo se produce la estadística oficial, y qué datos genera con los cuales es posible “mapear” una sociedad.

Reporte

| Por Rafael H. Ponce Parra - 22 de noviembre de 2025

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Imagen: Rubén Reséndiz Mendoza y Rafael Ponce Parra durante el evento. © Foto Daniela López Trujano.

El pasado sábado, 24 de noviembre, se organizó un evento para presentar la importancia del trabajo del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

 

Para compartirnos el trabajo de esta institución, se contó con la presencia de Rubén Reséndiz Mendoza. Licenciado en trabajo social por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y maestro en administración y política pública por el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), ha trabajado en distintos organismos públicos como el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) de la Ciudad de México, la Secretaría de Administración y Finanzas de la Ciudad de México, y el INEGI. Ahora es coordinador estatal de la Ciudad de México (Sur). 

 

El evento giró en torno a la idea de realizar un ejercicio autodescriptivo. Apoyado de un breve cuestionario que retomó preguntas reales de cuestionarios utilizados en encuestas y censos del INEGI, las personas participantes pudieron contestar ciertas preguntas sobre sí misma para obtener una breve descripción demográfica, socioeconómica y de percepción de seguridad y temas de preocupación. Fue de esta forma que se buscó responder de manera preliminar la siguiente pregunta: ¿dónde te ubicas en la sociedad mexicana?

 

La pregunta es importante por tres razones. Primero, la pregunta, acompañada del breve ejercicio, es un paso en un proceso de descripción. Esto permite a las personas recordar sus propios intereses y pensar mejor en los valores u objetos que les importa. Es un momento para repensar y reformular aquello que creemos nos importa más allá de las etiquetas actualmente existentes en la mente y movilizadas por distintos actores políticos. Es una forma de ir más allá de lo identitario para mejor identificar aliados y potenciales rivales. Es despolitizar para posteriormente repolitizar (Latour, 2019). Esto puede ser muy útil en un contexto de polarización o de individualización de la política.

 

Segundo, la pregunta “¿dónde te ubicas en la sociedad mexicana?” permite pensar en qué es sociedad y cómo describirla, cómo “mapearla”. Posibilita señalar un proceso esencial de lo político y su evolución a lo largo de la historia. Finalmente, es una forma de pensar la utilidad de los datos. Estos son un medio por el cual podemos conocer aquello que está fuera de nuestro alcance porque no es parte de nuestra realidad o experiencia inmediata y cotidiana. 

 

¿Qué es sociedad?

 

Por sociedad podemos entender un grupo de personas unidas por un relato, una ficción política (a veces cruzada con más formas de hablar verdad, como lo jurídico), sustentada en procesos de socialización y realidades materiales o relacionales (definición inspirada de ideas de Latour, 2012 y Lahire, 2023). Es este relato, con todos los elementos que lo componen, lo que permite ampliar el círculo de lo que significa nuestro grupo, el “nosotros”. 

 

Pero, en nuestra mente, residen distintos relatos que compiten por la atención. En ocasiones se activan unos relatos y opacan otros relatos. El proceso de activar o desactivar un relato y de expandir o reducir el círculo de lo que significa “nosotros” es un elemento central de lo político.

 

Esta idea, la de activar/desactivar o reformular ideas sobre nuestros valores y nuestra identidad, nuestros relatos y afecciones, se basa en la imposibilidad de tener una omnisciencia lógica. Podemos tener toda la información necesaria para llegar a ciertas conclusiones. No obstante, no pensamos en todas las conclusiones posibles que se pueden deducir de toda la información que tenemos en la mente. Un proceso deliberativo, donde hacer preguntas permite revelar relaciones entre ideas hasta ese momento no consideradas, se vuelve crucial para lograr esto (Hoek y Bradley, 2024).

 

¿Cómo mapear la sociedad?

 

Una sociedad se puede mapear por aquellas propiedades que se pueden pensar como constantes a lo largo de la historia de la humanidad. El sociólogo Bernard Lahire (2023) le llama líneas de fuerza a estas propiedades constantes, e incluye cuestiones como lo demográfico, modos de producción y las inseparables relaciones de dominación. Así, una sociedad se puede mapear:

  • Por demografía (edad, sexo, etnia)

  • Por capital cultural y sus formas de transmisión

  • Por ingresos

  • Por poder de decisión sobre otras cuestiones

  • Por flujos de producción

  • Por relaciones de dominación

 

Dicho esto, y tras el llenado del cuestionario, Rubén Reséndiz tomó la palabra para hablar del INEGI y en específico de la Intercensal 2025.

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Imagen: participantes llenando el cuestionario durante el evento. © Foto Daniela López Trujano.

El INEGI y la Intercensal 2025

Rubén empezó por una breve introducción a los institutos de estadística. Recordó que todos los países tienen una institución que se encarga de dar las estadísticas oficiales de su respectivo país: 

 

  • EUA: U.S. Census Bureau

  • Colombia: Instituto Nacional de Estadística (INE)

  • Francia: Instituto Nacional de Estadística y de Estudios Económicos (INSEE), dependiente del Ministerio de Economía y Finanzas

  • México: INEGI

 

Todos los países requieren un organismo que haga el ejercicio más sencillo que pueda existir: contarnos. ¿Cuántos somos? ¿Quiénes somos? ¿Dónde estamos? ¿Cuál es nuestra caracterización en términos demográficos, económicos, geográficos, etc?

 

Existe un debate sobre cómo construir las instituciones que respondan a este objetivo tan sencillo: ¿autónomos o no autónomos? ¿Dependientes de alguna secretaría o no? ¿Cuál secretaría? Por ejemplo, la oficina de estadística de Francia depende del Ministerio de Economía y Finanzas. En México es un organismo autónomo. Ahora voy a dejar ese debate de lado porque el objetivo que se me planteó era sobre un ejercicio descriptivo de un despliegue territorial que implica un censo.

 

Para el caso de México, contamos con el INEGI que tiene el encargo de la estadística oficial de este país. Y existen tres fuentes importantes: 

 

  • Registros administrativos

  • Encuestas

  • Censos

 

Estas fuentes se utilizan para generar cuatro programas de información: sociales y demográficos, económicos, geográficos y de gobierno. Así se genera conocimiento estadístico sobre personas (hogares), empresas, territorio y gobierno. 

 

El ejercicio más caro de realizar es el censo, ya que en este caso se tocan todas las puertas de todas las viviendas del país para poder contar a todas las personas. Y es por ese costo, entre otras cuestiones sociodemográficas, que se ha acordado que cada 10 años es un buen corte para realizar los censos. Los censos de manera generalizada se hacen cada 10 años, pero para actualizar ese número se hace la Encuesta en el año intermedio de esa década. Es sobre ese ejercicio que a continuación profundizaré.

 

México tiene 32 estados y cada uno de esos estados tiene un INEGI que se encarga de los registro administrativos, las encuestas y los censos de su demarcación. 

 

¿Cómo se opera esto en un despliegue territorial?

 

El proceso de obtener la información para generar datos empieza en las oficinas centrales (las cuales se encuentran en Aguascalientes, por un tema de descentralización). Utilizando insumos de geografía y parte de la información obtenida del Censo de Población y Vivienda 2020, se construye una muestra representativa de cada uno de los estados y de cada uno de los municipios. Esto es, se generan muestras de diferentes partes del territorio lo suficientemente diversas para que se pueda caracterizar a la población que vive ahí. 

 

De esta manera, para la Encuesta Intercensal 2025, oficinas centrales eligió de manera aleatoria a 7 millones de viviendas ya georreferenciadas a lo largo de todo el país. Luego envían la muestra a cada uno de las oficinas estatales. La muestra que envían determina varias cosas: i) personal por contratar; ii) dispositivos que deben utilizarse para la captura de la información; y iii) costo operativo.

 

Cada INEGI estatal tiene la potestad y la responsabilidad de contratar al personal necesario cumpliendo un perfil de entrevistador para levantar la información de la muestra seleccionada y proporcionada desde Aguascalientes.

 

A nivel nacional son 7 millones de viviendas y en la Ciudad de México se han levantado alrededor de 200 mil viviendas distribuidas en las 16 alcaldías. Esto debe ocurrir en seis semanas. Entonces, la muestra de 200 mil viviendas se baja a un mapa para visualizar cómo está dispersa la muestra: ¿“salpicada”? ¿“apretada”? ¿concentrada en algún punto? ¿Cuál? ¿Hay transporte público? 

 

Así empiezan las decisiones operativas. Se hacen primero los recorridos de reconocimiento de las manzanas, primer contacto con edificios, administraciones, identificación de accesos restringidos, zonas-dormitorio, zonas de alta peligrosidad, ubicación de posibles oficinas censales temporales, entre otros. 

 

Seis semanas después, una vez concluido el operativo, se hace el repliegue del personal, se entregan oficinas y las cifras se envían a Aguascalientes y se puede dar por terminado un censo en la parte que le corresponde a los INEGI estatales.

 

Este es un retrato muy general de la dinámica general que sigue todo operativo de censos y encuestas en el INEGI. Ya sean los censos de población que son cada década, ya sean ejercicios intercensales, ya sean encuestas de percepción de inseguridad, ya sean encuestas de gastos e ingresos de la población, ya sean encuestas de victimización, etc. 

 

Ahora, dentro del despliegue territorial suceden cosas y obstáculos que quiero resaltar porque son importantes: 

 

  1. Tasa de no-respuesta. Nuestra tasa de no-respuesta en México es baja. Generalmente hay una buena recepción sobre los ejercicios del INEGI. Pero, evidentemente, existen personas, casas y comunidades que deciden no responder a la información. Las razones son muy diversas, pero se pueden agrupar en dos bloques en los cuales se aglomeran las razones: 

    1. desconfianza producto de la inseguridad;

    2. razones políticas malentendidas, como vincular la actividad institucional del INEGI con el gobierno en poder.    

  2. Peligros operativos: La herida #1 de las y los entrevistadores del INEGI es la mordida de perros. La inseguridad: dentro de la Ciudad de México hay ciertas organizaciones que sí implican un peligro para el personal.

Producir los datos que utilizamos para conocer la sociedad y definir políticas públicas requiere de un enorme esfuerzo. Requiere caminar las calles y enfrentar adversidades como la lluvia, el sol o el frío, pero también los perros, personas groseras y la vulnerabilidad ante la delincuencia. Es por esto que debemos reconocer el trabajo de las personas encuestadoras. Y cuando veamos una persona con el chaleco del INEGI, seamos amables con ellas. Solo nos cuentan.

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Imagen: durante la presentación de Rubén Reséndiz Mendoza. © Foto Silvana Leiva.

Un breve mapeo de la sociedad

Después de una sesión de preguntas y respuestas, y una pausa para comer unos bocadillos, Rafael Ponce Parra expuso una serie de datos para que las personas conozcan a las otras personas, vean que tan similar o diferentes son del resto de las personas y formulen su ubicación en la sociedad.

 

Se presentaron tres conjuntos de datos, todos obtenidos de los programas de información del INEGI: demográficos, socioeconómicos y de seguridad. 

Datos demográficos

En México y en 2020, se contaron 126,014,024 personas, de las cuales 51.2% son mujeres y 48.8% son hombres (según el Censo 2020 del INEGI). Conforme a esta misma fuente, 6.1% habla una lengua indígena, mientras que 1.4% de toda la población se identifican como afrodescendiente o afromexicano. En ese mismo ejercicio, en la Ciudad de México se contaron 9,209,944 personas, de las cuales 52.2% son mujeres y 47.8% son hombres; 1.4% reportó hablar una lengua indígena. 186,914 personas se identificaron como afrodescendientes o afromexicanos.

 

En cuanto a escolaridad, en México y en 2020, 28% de las personas habían comenzado al menos a cursar la primaria. 25% al menos empezó la secundaria, 18% la preparatoria, 14% la licenciatura y 6% no contaba con escolaridad alguna.

Escolaridad, México 2020

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Fuente: elaboración propia con base en datos del INEGI Censo 2020.

En la Ciudad de México, el porcentaje de personas que al menos empezó la licenciatura y preparatoria es mayor que en el promedio del país. Así, 23% de las personas al menos empezó la licenciatura, 21% la preparatoria, 21% la secundaria, 19% la primaria y solo 3% no contaba con escolaridad. Incluso en la Ciudad de México, solo 4% había empezado al menos un posgrado. Tanto en México como en su capital, la mayoría de la población de 3 años y más (obviamente) no había asistido a la universidad, y que cerca de 40% en la ciudad y 53% en el país no cursó la preparatoria o el bachillerato. Las diferencias en capital cultural son significativas.

Escolaridad, Ciudad de México 2020

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Fuente: elaboración propia con base en datos del INEGI Censo 2020.

Son estas cifras las que la Intercensal 2025 va a poder actualizar para reflejar la nueva composición demográfica del país y de la Ciudad de México. A continuación, se presenta información de otras encuestas del INEGI sobre temas de ingresos, ocupación, y percepción de seguridad.

Datos socioeconómicos

En cuanto a datos socioeconómicos, la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos del INEGI nos permite mapear la sociedad en cuanto a flujos de riqueza y estimar la pobreza. En México y en 2024, el ingreso promedio mensual de los hogares fue de $25,954 pesos mensuales. En la Ciudad de México, esto fue mayor: $36,895 pesos. Esta cifra es un promedio; la distribución por ingresos revela enormes diferencias entre los hogares. Mientras el 10% más rico de los hogares del país ganaba en promedio $78,689 pesos al mes, el 10% más pobre ganaba $5,598 pesos al mes.

Ingreso corriente promedio mensual según deciles del hogar, México 2024

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Fuente: elaboración propia con base en datos del INEGI ENIGH 2024.

Los ingresos son más altos en la Ciudad de México que el promedio en el país, pero la desigualdad sigue siendo significativa. Mientras el 10% de los hogares más ricos ganó $113,020 pesos al mes, el 10% más pobre ganó $8,282 pesos al mes. En este “mapa” ¿dónde se ubica la clase media? Para la Ciudad de México, quizás un salario alrededor de $36,895 pesos, o entre $20,830 y $45,307 pesos, te coloca en la clase media definida simplemente por los ingresos.

Ingreso corriente promedio mensual según deciles del hogar, México 2024

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Fuente: elaboración propia con base en datos del INEGI ENIGH 2024.

Se puede estimar la pobreza con estos datos. Así, en México y en 2024, 29.6% de la población se encontraba en la pobreza; 5.3% de estas personas en pobreza extrema. En la Ciudad de México, 19.7% de las personas se encontraban en la pobreza, 1.8% en la pobreza extrema. Cabe recordar que el valor monetario de la Línea de Pobreza Extrema por Ingresos (canasta alimentaria) es de $2,450.01 en el ámbito urbano, mientras que la Línea de Pobreza por Ingresos (canasta alimentaria más no alimentaria) es de $4,759.91 en el ámbito urbano (costo mensual). Para muchos en el público, les sorprendió lo bajo que esta línea. Es por esta razón que se recordó que, según la Encuesta Nacional de Salud Financiera 2024 del INEGI, se necesitan $16,421 pesos al mes en promedio en México, $29,500 en la Ciudad de México, para tener buena salud financiera.

 

En cuanto a indicadores laborales generados con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del INEGI, los esquemas siguientes dividen a la población según su situación laboral: la población económicamente activa (PEA) incluye a las personas que trabajan al menos 15 horas a la semana (ocupadas) y a las personas desocupadas abiertas (en busca activa de un trabajo); la población no económicamente activa (PNEA) incluye a las personas disponibles a trabajar si llegara la oportunidad de un empleo pero no lo buscan activamente, y las personas no disponibles a trabajar (no lo buscan y no aceptarían una oferta). 

Fuerza de trabajo, México 2024

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Fuente: elaboración propia con base en INEGI, ENOE 2025 2do trimestre.

Fuerza de trabajo, Ciudad de México 2024

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Fuente: elaboración propia con base en INEGI, ENOE 2025 2do trimestre.

Con estos datos, podemos enfocarnos en la población ocupada y ver la distribución según el tipo: subordinado y remunerado o independiente (personas empleadoras y por cuenta propia). En México y en 2025, 6.1% de las personas eran empleadoras; 22.4% trabajó por cuenta propia y 71.5% trabajó de manera subordinada y remunerada. En la capital, las órdenes de magnitud no cambiaron mucho: 5.5% de la población ocupada era empleadora, 20.9% trabajó por cuenta propia y 73.6% de manera subordinada y remunerada. Con estos datos podemos empezar a dibujar un mapa de la sociedad con las categorías de clase más tradicionales del marxismo: la burguesía (entre 5 y 6% de la población ocupada), la pequeña burguesía (entre 20 y 23% de la población ocupada), y el proletariado (entre 71 y 74% de la población ocupada). Es un mapa basado en el poder que una persona tiene sobre otras en decisiones de producción y trabajo, que en muchas ocasiones afectan todo el estilo de vida de una persona. Pero aún faltan variables por integrar al mapa para considerar las enormes diferencias que genera el monto de remuneración, el capital disponible (ahorros y propiedades como inmuebles y tierras), así como el lugar de la población no económicamente activa. Incluso las personas trabajadoras subordinadas y remuneradas podrían no consistir todas en la clase trabajadora si consideramos personas gerentes con poder sobre otras personas, pero que tampoco conforman la clase capitalista (otra forma de pensar la clase media). No se diga la precarización que conlleva la informalidad (no contar con contrato escrito o prestaciones laborales).

 

Otra forma de pensar la sociedad es en la fuente de donde se obtiene riqueza, parte de los modos de producción. En México y en 2025, 7% de las personas trabajadoras subordinadas y remuneradas lo hacían en el sector primario (como la agricultura), 28% en el secundario (como la manufactura), y 65% en el terciario (como en oficinas, conductores y otros servicios). En la Ciudad de México, más del 90% se encuentra trabajando en el sector terciario. Las personas profesionistas, técnicas y trabajadoras del arte conforman el 24.6% de las personas trabajadoras subordinadas y remuneradas (lo que podríamos llamar la clase trabajadora clásica). 18.7% son oficinistas, 15.6% en servicios personales, 13.8% industriales, artesanas y ayudantes, 12.1% comerciantes, y 5.1% son parte del funcionariado o directivo de los sectores privado, público y social. El grupo de la ocupación determina gran parte de la experiencia de la persona ante los derechos humanos, así como de las condiciones en las que trabaja. También influye en el “poder” democrático que un grupo ocupacional puede tener (incluso de manera no organizada) en determinar la política pública.

Distribución de trabajadores según grupo de ocupación, CDMX 2025

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Fuente: elaboración propia con base en INEGI, ENOE 2025 2do trimestre.

Datos sobre seguridad

Finalmente, se expusieron datos sobre la percepción de inseguridad, desempeño de autoridades y temas de preocupación, basados en la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) 2025. Con esta encuesta, podemos saber que 40.5% de las personas en México y 49.4% en la Ciudad de México se sienten inseguras en su colonia o localidad. 64.7% en México y 66.7% en la Ciudad de México se sienten inseguras en su municipio o alcaldía, y 75.6% se sienten inseguras en su entidad federativa, tanto en la Ciudad de México como en promedio en el país. En cada uno de estos rubros, el porcentaje de mujeres que se sienten inseguras es mayor que el de los hombres. 

 

El Ejército y la Guardia Nacional son de las instituciones más identificadas y, con Marina, de las mejores calificadas en el país. Esto contrasta con las policías locales, de investigación y fiscalías, que son mal calificadas y no tan reconocidas. Las personas juzgadoras son de las autoridades menos identificadas por la población. El público del evento conversó sobre distintos factores que influyen en estos datos, como el hecho de que la mayoría no interactúa usualmente con un juez en su vida, así como el papel de los medios en influir en la percepción de seguridad y el desempeño de las autoridades. 

 

Finalmente, ante temas de preocupación, 72.2% de las personas en la Ciudad de México mencionaron la inseguridad como uno de los tres temas que le preocupa, sin sorpresa para el público en el evento. Las siguientes categorías sorprendieron más: 31.3% mencionó la escasez de agua y 29.5% mencionó el aumento de precios. Cerca de 27% de las personas mencionó salud, corrupción, y falta de castigo a delincuentes. El tema del narcotráfico le siguió, con 26.1% de las menciones, seguido por desempleo con 20.1%, educación con 17.7%, pobreza con 14.3% y desastres naturales con 4.4%.

Mención de temas de preocupación. Ciudad de México, 2025

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Fuente: elaboración propia con base en INEGI, ENVIPE 2025, segundo trimestre.

La siguiente gráfica muestra los resultados para el país, con las diferencias con la Ciudad de México. En ambos, la inseguridad es el tema más mencionado, con el aumento de precios en el top 3. 

Mención de temas de preocupación. México, 2025

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Fuente: elaboración propia con base en INEGI, ENVIPE 2025, segundo trimestre.

Estos son algunos datos con los cuales se puede describir la sociedad. Con aún más indicadores que genera el INEGI se puede profundizar el mapa social para considerar más variables, más formas en las que se relacionan las personas entre ellas y con el territorio. Nos faltaría una segunda fase: el compartir con otros en su entorno (no necesariamente amigos, sino vecinos y colegas) y ver su lugar en los distintos mapas de la sociedad.

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Imagen: Durante el inicio del evento. © Foto Silvana Leiva. 

Referencias

Hoek, D., & Bradley, R. (2024). Milliond dollar questions: Why deliberation is more than information pooling. Social Choice and Welfare63, 581–600. https://doi.org/10.1007/s00355-022-01392-9

 

Latour, Bruno. (2012). Enquête sur les modes d’existance. Une anthropologie des Modernes. La Découverte.

 

Lahire, Bernard. (2023). Les structures fondamentales des sociétés humaines. La Découverte.

 

Latour, B. (2019). Les nouveaux cahiers de doléances: À la recherche de l’hétéronomie politique. Editions Esprit, 103–113.

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