Deliberaciones
Preparándonos para la revolución
Las estructuras sociales y los grandes patrones de comportamiento
Parte 5/7. Si el comportamiento se explica por el contexto y las disposiciones presentes en un momento, quizás se pueda señalar factores que, siempre presentes, generan ciertos tipos de disposiciones y ciertos tipos de contextos sociales en los que dichos factores permanecen. De ser así, explicar el comportamiento permite señalar formas generales en las que se comporta un individuo y sociedades humanas a lo largo de la historia.
Ideas
| Por Rafael H. Ponce Parra - 14 de agosto de 2025

Imagen: Grandes estructuras sociales conforman y activan disposiciones que observamos como comportamientos. © Foto Alejandro Gómez Castro y Rafael Ponce Parra
El estudio de las sociedades humanas permite observar ciertos patrones a lo largo de la historia. ¿Cuándo no ha habido lucha por el poder de decidir, por recursos y por estatus? Quizás hay mayor o menor violencia, más o menos organizada, o quizás hay reglas para competir sin tener que recurrir a la violencia (como se pueden entender las elecciones). Votar o violentar son manifestaciones de una misma dinámica: la lucha entre individuos o colectivos. Puede que haya muchas formas y motivos, pero si es un fenómeno recurrente, entonces debe haber factores constantes que lo explican. Debe haber dinámicas y factores que se repiten, que afectan la socialización y las disposiciones y contextos que se generan. Estas se combinan de muchas maneras y aparentan una gran diversidad de posibilidades, pero no son combinaciones infinitas.
Una decisión de gobierno (o de política pública) debe considerar las posibilidades de distintas categorías de disposiciones y contextos. Y, en consecuencia a lo visto, expulsar de nuestras teorías de cambio cualquier naturalización de comportamientos (las personas harán algo porque así siempre lo hace el ser humano) y reemplazarlas con explicaciones disposicionalistas de comportamientos esperados. También invita a ir más allá de explicaciones culturalistas o de creencias sobre los comportamientos. Implica la necesidad de confirmar la relación entre creencias y comportamientos, verificar la existencia de dichas representaciones, así como preguntarse por qué existen dichas expresiones de creencias.
Ante la necesidad de pensar en términos de grandes colectivos, de explicar comportamientos repetidos en colectivos, entre colectivos y entre generaciones, ¿cuáles son las estructuras fundamentales de las sociedades humanas y las leyes que de estas resultan?
Constantes a lo largo de la historia
El esquema presentado hasta ahora sigue señales como en un circuito cerrado. Tenemos disposiciones que se cruzan con un contexto que conlleva a un comportamiento, el cual va a tener un impacto sobre el contexto. Del contexto se obtienen señales mediante experiencias, y estas hacen y actualizan disposiciones además de activarlas.
Pero si fuese un vídeo, ese intercambio de “señales” entre el contexto, la psique y los comportamientos van generando una “película”. Y en esa película hay grandes tendencias que se repiten, pues existen los mismos factores o elementos en el contexto (y en la forma que funciona la psique). Es así que podemos hablar de estructuras sociales, productos del esquema pero también factores que explican ciertas prácticas y formas de las sociedades. Si de las sensaciones y percepciones se obtienen ideas y asociaciones de ideas conformando la psique, ¿qué tipo de ideas y asociaciones se suelen hacer? ¿Qué categorías de factores (fenómenos) están siempre presentes en el contexto de las personas a lo largo de sus vidas? ¿Qué fenómenos internos son constantes a todas las personas, influyendo también en sus experiencias socializadoras? ¿Existen ciertos comportamientos o efectos de estos que se observan constantemente?
Las estructuras sociales
Al observar distintas sociedades a lo largo de la historia, Bernard Lahire (2023) señala ciertas estructuras sociales comunes a todas estas. De una forma y otra, con mayor o menor fuerza, estas estructuras siempre están presentes. Son eventos que siempre se observan en el contexto. Estas estructuras sociales apuntan a qué se debe describir si lo que se quiere es comprender una sociedad. Estas son:
-
Modos de producción (como se obtiene energía, alimentos, agua, protección de intemperies y otros peligros – todo lo necesario para sobrevivir)
-
Relaciones de familia, especialmente madre/padre-hijo/a
-
Relaciones hombres-mujeres
-
Socialización/transmisión cultural (todo lo que se asocia al aprendizaje, en la escuela y en la vida)
-
Producción de artefactos y construcción de nichos (es cómo modificamos nuestro ambiente)
-
Expresividad simbólica (comunicarnos mediante símbolos, como el lenguaje, sobre cosas del pasado, del futuro, incluso sobre cosas que nunca han existido y quizás nunca existan)
-
Ritos e instituciones (esquemas de acciones, gestos, discursos que comunican rápidamente información sobre situaciones, relaciones y sus significados)
-
Relaciones de dominación (de desequilibrios de poderes)
-
Lo mágico-religioso (expresiones conscientes ante enigmas y fragilidades de la existencia, creencias en estas expresiones y significados, muy comúnmente asociadas a poderes más grandes y misteriosos)
-
Diferenciación social de las funciones (o división social del trabajo).
Leyes sociológicas del desarrollo de sociedades
Es el estado y la interacción de estas estructuras lo que permite explicar las prácticas que observamos. Pero no solamente Lahire propone estas para saber qué describir y qué compone cualquier sociedad humana. También propone un conjunto de leyes sociológicas que apuntan a los resultados básicos del comportamiento de la especie humana, de cómo funcionan y de desarrollan estas estructuras sociales. Propone cuatro leyes del desarrollo de las sociedades:
-
Ley de crecimiento demográfico tendencial – la población en una sociedad tiende a crecer;
-
Ley de la diferenciación tendencial – al crecer la población, tiende a crecer la cantidad de funciones y ámbitos sociales que se diferencian. Hay más tipos de trabajos, industrias, disciplinas científicas, tipos de militares, funciones políticas, etc.
-
Ley Marx (1) de la objetivación acumulada (o de la construcción de nichos durables y transformables) – los artefactos que producimos y los entornos que construimos y transformamos se van acumulando a lo largo de las generaciones.
-
Ley de la conexión-combinación-síntesis de diferentes productos objetivados o incorporados – pero no solo se observa acumulación. Tanto artefactos como nuestros conocimientos se van conectando, combinando, llegando a síntesis que reducen el costo de acceso para otras personas o que las vuelven más poderosas en sus efectos.
-
Ley de la convencionalización y de la abstracción progresiva de las formas de representación de lo real – finalmente, las formas en las que representamos lo real se van estableciendo de una manera común entre muchas personas y grupos, y poco a poco se hacen más abstractas.
Leyes sociológicas del funcionamiento de sociedades
Estas cinco leyes apuntan a cómo se desarrolla la sociedad. Pero ¿por qué? ¿cómo funcionan las sociedades? A esto, Lahire responde con 12 leyes que parecen ser patrones comunes de comportamiento de seres humanos. Entrar a detalle de cada una escapa el alcance de este artículo (puedes encontrar más información aquí). Pero para ser sintético, es posible agrupar las 12 leyes en cuatro grandes grupos.
Del funcionamiento cognitivo del ser humano
Primero, encontramos tres leyes relativas al funcionamiento cognitivo del ser humano, funcionamiento que tiene consecuencias sociales. Estas leyes señalan que los humanos hacemos asociaciones por contraste (por ejemplo, izquierda/derecha, hombre/mujer, alto/bajo, sagrado/profano), que hacemos asociaciones por contigüidad o cercanía (x está cerca o apareció al mismo tiempo que y, por lo tanto debe haber una relación), y asociaciones por analogía o similitud (x es como y, por lo tanto debe haber una relación). Estas tres leyes, que Lahire llama Alexander Bain de la asociación por contraste, contigüidad y analógica, son el motor del pensamiento y permiten el aprendizaje no verbal, la anticipación práctica y pre-reflexiva que nos ha permitido sobrevivir. Es así que se conforman, asimilan y se acomodan los esquemas mentales o disposiciones tras diversas experiencias.
Sobre la socialización
Después están las leyes que apuntan a los intersticios de las disposiciones y el contexto y que tienen que ver con la socialización, la forma en la que aprendemos tanto consciente como inconscientemente. Así, Lahire afirma que la especie humana tiene grandes capacidades para imitar lo que observa (ley Tarde de la imitación), y que existe siempre una brecha entre la persona que transmite algo y la que lo recibe, o entre la disposición y el contexto de acción o recepción (Ley de la brecha entre transmisor/a de capital cultural y receptor/a, o entre disposición y contexto de acción y de recepción). Así, cuando observamos y aprendemos (o interiorizamos) algo, nunca se va a incorporar como una copia exacta. La cultura se reproduce pero no a la perfección. La persona que aprende lo retomará con su propia comprensión; sus propios esquemas mentales harán que lo aprendido sea adaptado a su contexto, a sus experiencias y necesidades, a su comprensión previa del mundo. Además, al considerar la socialización, las leyes del funcionamiento cognitivo y del funcionamiento de la socialización, tenemos que la gran cantidad de experiencias y contextos que encontramos, con sus propios ritos e instituciones, símbolos y modos, genera una gran variedad en las conductas humanas (Ley de la variabilidad inter-grupo, interindividual e intra-individual de las conductas humanas). El comportamiento no está fijo, varía en el tiempo y en el espacio, entre grupos y personas y mismo en una misma persona. Los comportamientos no están pre-determinados o condicionados por la genética.
De preferencias estructurantes
Además de las leyes que apuntan a factores que afectan la socialización o su resultado y las leyes del funcionamiento cognitivo, Lahire presenta unas leyes que hablan de ciertas preferencias. Los seres humanos somos propensos a preferir lo que viene primero que lo que viene después (lo viejo tiende a tener prevalencia sobre lo nuevo - Ley de la sucesión jerarquizada o de la prevalencia de lo anterior sobre lo posterior), valoramos más aquello que consideramos como parte de nuestro grupo y estamos atraídos a lo que se nos parece (Ley de la relación ellos/nosotros y de la preferencia dada a “nosotros” o ley de atracción de semejantes). Pero, al mismo tiempo, tenemos una atracción sexual a los física y socialmente distantes (Ley Westermarck de la atracción sexual), lo cual lleva a evitar el incesto.
Grandes patrones de colectivos
Finalmente, tenemos las leyes que parecieran ser motivaciones pero en realidad son constataciones de derivaciones del funcionamiento de lo biológico y lo social. Así, tenemos que todo ser biológico, y toda construcción cultural, busca conservarse, reproducirse y extenderse si es posible (Ley (biológica o social) de la conservación-reproducción-extensión). Tanto organismos y grupos de seres vivos como disposiciones mentales o de comportamiento, conocimientos, artefactos, experiencias y estructuras sociales insisten en preservarse. Y esto es así pues son elementos indisociables de la supervivencia humana. Es necesario reproducirse biológicamente pero también culturalmente para que los nuevos seres humanos estén adaptados a la sociedad donde nacen y al entorno del cual dependen para sobrevivir.
En esta búsqueda por la preservación habrá casos de cooperación y comensalismo, pero también habrá casos de lucha entre grupos e individuos (Ley Marx (2) de la lucha entre grupos o individuos). Estas luchas por recursos de distintos tipos son también motores de cómo funcionan las sociedades. Y, como resultado macro del funcionamiento cognitivo y de la socialización, se puede afirmar que diferentes grandes ámbitos de prácticas o ámbitos sociales son afectados por lógicas similares y, por lo tanto, tenderán a parecerse en las formas de sus estructuras (Ley del isomorfismo de ámbitos). Si existen dinámicas autoritarias en la familia, formas similares se encontrarán en la escuela, la iglesia, en centros de trabajo y en el gobierno (y viceversa).
Estabilidad y cambio
Esta es una forma de presentar las leyes del funcionamiento de las sociedades humanas. Otra forma sería en función de su contribución a la estabilidad y conservación de un orden o al impulso al cambio. Por ejemplo, la ley biológica o social de la conservación-reproducción-extensión o la ley de imitación son fuerzas que fijan o estabilizan estructuras sociales. En contraste, la ley de la brecha entre transmisión y recepción de capital cultural o la lucha entre grupos e individuos contribuye al cambio de la forma de estructuras sociales. Las leyes del desarrollo de las sociedades apuntan a la tendencia del cambio, e incluso contribuyen a mayores cambios en la forma que toman las estructuras sociales, como de los modos de producción o las relaciones entre hombres y mujeres.
***
Este conjunto de leyes y estructuras sociales es un marco integrador de las ciencias sociales que permite identificar aquello que se debe describir. Promete ser útil para explicar una gran cantidad de fenómenos mediante el cruce de estas distintas dinámicas y estructuras, propone una agenda de investigación con preguntas claras para continuar la mejora de este marco teórico, y así permite organizar lo que se estudia y los resultados que se obtienen. Para explicar el comportamiento, señala claramente los elementos a describir y las fuerzas presentes en un contexto con las que se puede hacer una explicación de un comportamiento.
Referencias
Lahire, Bernard. (2023). Les structures fondamentales des sociétés humaines. La Découverte.