Deliberaciones
Preparándonos para la revolución
Explicar el comportamiento. Conclusiones preliminares
Parte 7/7. ¿Y entonces, cómo explicar el comportamiento? La respuesta tiene implicaciones sobre lo que se concibe como la naturaleza humana, la distinción entre genética y aprendizaje y el papel causal entre individuo y colectivo. Son afirmaciones que tendrán un impacto en las decisiones que se toman para afectar el “comportamiento” del colectivo.
Ideas
| Por Rafael H. Ponce Parra - 14 de agosto de 2025

Imagen: el comportamiento, una instancia en el pliegue singular de lo social y un momento en "la marcha de la humanidad". Mural de David Alfaro Siqueiros © Foto editada por Rafael Ponce Parra
Como se ha visto, el comportamiento es algo observable y se puede entender solamente en función de sus efectos. Se puede considerar esto tanto para el fenómeno más básico, que tentativamente se puede denominar micro-comportamiento (el acto de alzar el brazo para obtener una manzana de un árbol), como para el conjunto de micro-comportamientos que giran en torno a una actividad; por ejemplo, votar (expresarse para seleccionar una opción) o ejercer violencia (para obtener un recurso). Este último también lo podemos llamar práctica para enfatizar todo un contexto sociohistórico en el que sucede.
Entonces ¿cómo explicar el comportamiento? Básicamente, a través de la interacción entre el contexto y las disposiciones de la persona (incluyendo las habilidades de la persona). En ocasiones, las disposiciones son más fuertes; en otras, el contexto es más fuerte. Aún queda explicar la activación de disposiciones, lo cual puede tener varios factores, incluyendo atención, memoria y tiempo. En este sentido, retomando una frase de Lahire (2023, p. 925), más que vínculos de causalidad inequívocos, es el equilibrio dinámico de las fuerzas entre disposiciones, propiedades del contexto y estructuras sociales lo que establece el campo de posibles acciones, tanto para un individuo como para una sociedad.
De ahí surge otra pregunta: cómo explicar las disposiciones. Las disposiciones se explican por la socialización de la persona. Por sus experiencias, y lo precoz, intenso y duradero que son estas experiencias. Y también, por los mecanismos psico-cognitivos que permiten que esto suceda. Esto último redirige a los hechos antropológicos de Lahire (2024), incluyendo la plasticidad cerebral también mencionada en Lahire (2013).
¿Y cómo explicar el contexto? Mediante las prácticas y sus efectos, sus impactos en ritos e instituciones, en artefactos, en modos de producción y funciones sociales, en luchas, en símbolos y en lo mágico-religioso. Todo esto las personas se lo pueden encontrar de manera objetivada (en el objeto resultado de dichas dinámicas) o incorporada en otras personas. Y así, el contexto puede ser un estímulo, un detonador de comportamientos, como un generador de experiencias que se encontrará con las disposiciones. Es de esta manera que surge la importancia de identificar aquellos elementos, dinámicas o estructuras, que están siempre presentes en el contexto. Para esto, es posible apoyarse en las estructuras fundamentales de las sociedades humanas propuestas en Lahire (2023): los grandes hechos antropológicos (o límites biológicos), las líneas de fuerza (o estructuras sociales) y las leyes del funcionamiento y desarrollo de las sociedades humanas.
Los grandes hechos antropológicos son lo que permiten que nuestro esquema básico funcione. Quizás podríamos decir que son los efectos de la composición de nuestros sistemas morfológicos y fisiológicos, por retomar estos fenómenos propuestos por Uher (2015, 2016).
Las estructuras sociales, o líneas de fuerza, son las invariantes de estos colectivos que llamamos sociedades. Son el producto tanto de los grandes hechos antropológicos como de la interacción entre los fenómenos básicos que componen la realidad. Son elementos que siempre están presentes. Las formas específicas que estas toman definen a una sociedad particular.
Las leyes del funcionamiento y desarrollo de las sociedades son el resultado de la interacción constante entre fenómenos básicos y eventos externos. Son el resultado de nuestro esquema básico del comportamiento, observado a través de toda la historia de la humanidad (y de la historia de la vida). A la vez, estas tienen un efecto en la forma que toman las estructuras sociales.
Las estructuras fundamentales de las sociedades humanas apuntan quizás a los comportamientos fundamentales de la especie humana. Los comportamientos que observamos serían quizás formas o variaciones culturales específicas a un contexto y a la incorporación de contextos pasados.
Retomando preguntas fundamentales
También es posible concluir con las preguntas fundamentales hechas al inicio de esta serie de artículos. ¿El comportamiento de una persona es nato o aprendido? El comportamiento es aprendido pero derivado de ciertas propiedades antropológicas (los grandes hechos antropológicos siendo los que mayor impacto tienen para la forma de lo social de nuestra especie). Son estas propiedades de nacimiento las que posibilitan el funcionamiento cognitivo, nuestra capacidad de aprender, tener representaciones psíquicas y disposiciones, de expresar y comunicarlas, de hacer posible la socialización. Son estas propiedades biológicas con las que nacemos las que nos colocan en situaciones casi inevitables y comunes para toda la especie. Es quizás el hecho de que estas experiencias sean tan comunes entre las personas que se produce la apariencia de naturalidad a ciertos patrones en las sociedades y en los comportamientos.
¿El individuo hace el contexto (y el colectivo) o es el contexto (incluyendo al colectivo) el que hace al individuo? Vemos que la pregunta ya no tiene tanto sentido, porque los individuos incorporan el contexto y son parte de ello. Somos inseparables de este y vamos desarrollándolo de manera conjunta y continua. No obstante, el contexto tiene un peso enorme derivado del efecto de tantos individuos y sus prácticas, en el presente y el pasado. El individuo tiene impacto en el contexto, pero el contexto termina rebasándolo. Las personas hacen la historia pero en el marco o bajo el peso de esta misma, como dijo Marx.
Y a final de cuentas, ¿cuál es la naturaleza del ser humano? Los grandes hechos antropológicos definen lo que nos caracteriza como especie humana. Y esta enorme capacidad de aprendizaje, comunicación, socialización, longevidad, memoria y adaptación vía la cultura quizás define la naturaleza humana. Vemos que la respuesta no está en términos de categorías binarias (como buenos o malos). La plasticidad cerebral deja grandes posibilidades para la forma que toman las líneas de fuerza de una sociedad. Pero no son posibilidades infinitas. Qué tan buenos o malos, las definiciones de estas, la cultura misma, será limitada por nuestros límites biológicos y por los efectos de la historia, de generaciones de socialización y fabricación de artefactos. Las experiencias fundamentales derivadas de los grandes hechos antropológicos hacen que nuestra naturaleza se encuentre en las líneas de fuerza y las leyes de funcionamiento y desarrollo que las afectan.
Hacia lo político
A lo largo de esta serie de artículos, se ha mencionado la importancia de comprender el comportamiento para saber qué hacer ante el colectivo. Definir los problemas y las causas de estos implica actuar bajo supuestos del origen de las situaciones y prácticas que planteamos como negativas. Implica asumir una explicación del comportamiento que se quiere modificar. Por ejemplo, si la violencia de un individuo se asemeja a una naturaleza violenta inamovible en su interior, quizás se opte por políticas punitivas y represivas. En cambio, si se considera la interacción entre disposiciones y contextos, se entienden que la violencia es producto de un aprendizaje y socialización, de un contexto que lo facilita o incluso lo exige derivado de la forma que han tomado las estructuras fundamentales. Así, es posible identificar comportamientos que derivan de una disposición (aprendida) a la violencia y que se sostienen de un contexto específico. En consecuencia, se puede optar por políticas que fomenten la modificación de estas disposiciones y de los contextos que las generan.
Lo mismo se puede considerar al momento de diseñar un sistema de organización política. ¿Quién decide y cómo se decide? Si votar es una forma principal ¿cómo contabilizar el voto, financiar y ejecutar campañas, seleccionar candidatos, y deliberar? Para intentar anticipar abusos y diseñar reglas que lo impidan, se realizarán supuestos sobre cómo se comportaran las personas al votar y competir en elecciones. Describir el contexto y estudiar las posibles disposiciones permite diseñar un sistema que mejor anticipe y neutralice abusos, pero también pensar en una implementación que modifique los factores en la socialización que llevan a disposiciones de comportamientos no deseados. Las estructuras fundamentales de las sociedades humanas permiten tener claro qué describir y cómo analizar la evolución de estos factores.
Explicar el comportamiento permite empezar a responder la pregunta sobre qué hacer para mejorar el goce de los derechos humanos. Los grandes patrones del comportamiento humano de ninguna manera anulan la posibilidad del cumplimiento de los derechos. Al contrario, el esquema disposiciones ⬄ contexto = comportamientos y las estructuras fundamentales permiten ser conscientes de las fuerzas que rigen y moldean nuestros comportamientos y las formas que toman nuestras sociedades. Con esa consciencia podemos intentar incidir deliberadamente sobre estas fuerzas y factores para actuar en la defensa y promoción de la dignidad humana, y esperar (con mayor racionalidad) que dichas acciones deriven en un mundo mejor Son las implicaciones para el ámbito de la política y gobierno lo que será el interés de futuros artículos.
Referencias
Lahire, Bernard. (2013). Dans les plis singuliers du social. Individus, institutions, socialisations. La Découverte.
Lahire, Bernard. (2023). Les structures fondamentales des sociétés humaines. La Découverte.
Uher, J. (2015). Agency enabled by the Psyche: Explorations using the Transdisciplinary Philosophy-of-Science Paradigm for Research on Individuals. En C. W. Gruber, M. G. Clark, S. H. Klempe, & J. Valsiner (Eds.), Constraints of agency: Explorations of theory in everyday life. Annals of Theoretical Psychology (Vol. 12, pp. 177–228). Springer International Publishing.